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No hay indicios de que las culturas en la tierra, previas al Siglo XIX imaginaran medios de transporte o los llevaran a cabo. Salvo en el caso de las embarcaciones, la Historia sucedió despacio hasta que se comenzó a experimentar con los elementos.

Le debemos al acuerdo de la ciencia maravillas como el ferrocarril. No hace muchas décadas, para llegar a Veracruz, podías coger desde Buenavista en CDMX el corcel de metal, en viajes de 4 a 6 horas cruzando un cambiante paisaje hasta el puerto.

A falta de locomotora, emprendemos el periplo a Xalapa, la capital del estado de entrada a la República en bus. Testimoniamlos en el trayecto una tierra rica nicho de miles de culturas al paso de las Eras, ahora víctima del abuso de muchos protagonistas quienes delinquido y purgan la condena por su debilidad.

Xalapa se encuentra en la dimensión desconocida. Para quién vaya, no se confunda con la ruta del Tajín [VIDEO]. A a unos kilómetros hacia dentro de la selva montañosa, allende las planicies verdes; la tranquilidad de las rectas y los puentes, uno sigue con todo y lluiviecita blanca a los desniveles de la capital.

No se parece a ninguna otra villa. La impresionante Catedral a la Inmaculada Concepción ostenta un culto fervoroso y se aprecia gusto estético en sus jardines y en su Plaza principal; pegada al lugar donde presiden los Poderes de la Unión, algunos hoteles y uno que otro despeñadero.

Entras y ya no estás aquí. Pasas un velo a un entorno de neblina, piedra y lodazal. La arquitectura se expresa entre lo moderno y el tejado de dos aguas; su centro bullicioso incluye parques históricos como el Juárez de 1892 o el Berros de 1886, pero también recreativos, como la Cueva de la Orquíedea y el de las Palmas o temáticos como el Botánico Fco.

Clavijero, el Bicentenario y los Tejacates, entre otros.

Los vecinos dicen que les ha afectado el cambio climático. Lo que para nosotros resulta chusco en el clima de chipi-chipi, el sonido del agua corriendo y el olor a tierra mojada, para ellos fue la norma hasta recientemente cuando se reportan días soleados como nunca antes.

Se nota la calidad Colonial de sus calles empedradas y un cuidado oportuno por mantener sus jardines cultivados lo mismo de plantas que de actividades culturales. En el camino principal destacan varias libreriás de prestigio de editoriales como Rayuela, Porrúa e Hyperion y Nueva Era.

El centro esta curtido de cafeterías como Bola de Oro, Lindo, Neblina, Colón y la Parroquia, además hay numerosas galerías como Popularte, Ramón Alva de la Canal, la Ceiba, Curiel y teatros como el de la Llave, el de la Ciudad, La Libertad y la Caja.

A 15 minutos del centro la cita obligada es el Museo de Antropología de Xalapa, obra de gran envergadura creada en 1986 para dar un emplazamiento de lujo 1500 piezas de una colección de más de 25mil.

El recinto de mármol blanco nos guía hacia los grupos que vivieron en Veracruz, tanto como a aquellos cuya influencia fue determinante.

Las amplias galerías se articulan a un jardín. Repasamos los Olmecas, los Mayas, los Totonacas, los Mexica y un número fascinante de sub culturas con ciudades que tras explorarse, quedan abiertas al público.

De regreso en el centro visitamos la Pinacoteca Diego Rivera por debajo de la Plaza principal. El espacio de una sóla nave en dos niveles hace presente el trabajo del maestro García Ocejo, uno de los supervivientes de la gran escuela de la pintura.

La obra hace el puente con la mitología seduciéndonos con las figuras de sus seres antropomorfos y divinos. Sus fantasías clásicas refrescan el ambiente húmedo planteando lo moderno/contemporáneo.

Por otra parte la Galería de Arte Contemporáneo presenta proyectos más de acuerdo al Siglo XXI. Roberto Rodríguez expone en Huésped una irreverente colección de objetos domésticos estetizados.

De gusto extravagante son sus objetos creando sillas o pegados a la pared, rompiendo de modo evidente con la museografía típica, la muestra nos pone ante cien cucharas de madera entre cosas que pasan a ser decorativas.

En el Centro Recreativo encontramos una colectiva vibrando el choque entre artistas que recurren a la tradición de la pintura y una fuerte tendencia de expresiones que se salen de la caja.