Coca-Cola Femsa cerró su centro de distribución en la región de Tierra Caliente, en Guerrero, debido a la inseguridad que siguió a meses de amenazas y agresiones contra sus empleados. Hubo dos ataques armados esta semana en las instalaciones en Ciudad Altamirano. En un comunicado emitido ayer, la compañía dijo que la decisión de cerrar de manera indefinida sus operaciones en la ciudad es "consistente con el objetivo fundamental de preservar la seguridad de sus [160] empleados".

El reciente asalto injustificado

"La falta actual de las condiciones necesarias para operar de manera eficiente y segura dentro de esta parte del Estado de Guerrero, como lo ejemplifica el reciente asalto injustificado a uno de nuestros empleados, llevó a la empresa a tomar esta decisión", explicó el comunicado.

Aproximadamente a las 3:00 am de ayer, un camión que transportaba a un grupo de 20 hombres armados se estrelló contra la puerta principal de la planta.

Según los oficiales de seguridad del Estado, los hombres intentaron incendiar el centro de distribución, pero los agentes de la Policía Federal [VIDEO]lograron frustrar el ataque. Sin embargo, cuando llegaron a la escena, los hombres armados dispararon contra el personal de la Gendarmería Nacional y se produjo un enfrentamiento. Uno de los agresores fue arrestado pero los otros lograron escapar, dejando atrás una camioneta, un arma de fuego, balas y contenedores de plástico llenos de gasolina, dijo el Grupo de Coordinación de Guerrero (GCG).

Dos días antes, el centro de distribución tuvo otro ataque. En ese incidente, hombres armados dispararon contra empleados de la compañía que estaban reabriendo la sección de ventas de la planta, que había estado cerrada desde enero debido a amenazas de extorsión [VIDEO].

Un trabajador de Coca-Cola resultó gravemente herido en el asalto.

En la declaración de ayer, la compañía dijo que desde el comienzo del año "los empleados en su centro de distribución en Ciudad Altamirano han recibido constantes amenazas y actos de agresión del crimen organizado". El cierre de operaciones debido a la violencia contra Coca-Cola en Guerrero, uno de los Estados más violentos de México, no es sin precedentes.

Un gerente de la empresa y un asistente del gerente fueron secuestrados

En agosto de 2014, el embotellador dejó de operar temporalmente en el municipio de Arcelia, ubicado a 50 kilómetros al este de Ciudad Altamirano, luego de que cuatro de sus camiones de reparto fueran incendiados durante una disputa entre las organizaciones criminales La Familia Michoacana y Guerreros Unidos.

En febrero de 2015, cerró sus instalaciones de almacenamiento en la capital del Estado de Chilpancingo, durante dos semanas luego de que un gerente de la empresa y un asistente del gerente fueran secuestrados y tomados como rehenes por estudiantes del Colegio de Docentes de Ayotzinapa Rural.

En ese momento, los estudiantes dijeron que liberar a los empleados estaba condicionado a la liberación de dos de sus compañeros estudiantes que habían sido detenidos por la policía por saquear un camión de reparto de Coca-Cola.

Los estudiantes asistieron a la misma escuela que 43 estudiantes que desaparecieron en Iguala, Guerrero, seis meses antes del secuestro en septiembre de 2014. En junio de 2015, la empresa volvió a cerrar sus operaciones en Arcelia debido a las constantes amenazas del crimen organizado.

La decisión de ayer del mayor embotellador de Coca-Cola del mundo pone fin a más de cuatro décadas de operaciones en la región de Tierra Caliente, en Guerrero, un área plagada de violentos crímenes de los carteles. El fin de semana pasado, el ejército envió más de 1,200 tropas a la misma región en Michoacán.