El ex presidente francés Nicolas Sarkozy ha sido enjuiciado por corrupción y tráfico de influencias. El caso se centra en las llamadas telefónicas que Sarkozy supuestamente hizo a un juez superior, que estaba investigando las acusaciones de que su campaña presidencial de 2007 fue financiada ilegalmente.

Se alega que Sarkozy le prometió al juez una promoción cómoda, a cambio de información sobre la investigación de fraude. El juez y el abogado de Sarkozy, Thierry Herzog, también recibieron la orden de comparecer en juicio por los mismos cargos. Los tres han negado haber hecho algo malo; los abogados del ex líder anunciaron que apelarían la decisión de enviar el caso a los tribunales.

Este nuevo revés legal se produjo días después de que Sarkozy fuera investigado formalmente por las afirmaciones de que le había quitado 50 millones de euros al fallecido dictador libio Muammar Gaddafi en donaciones ilegales por su exitosa campaña presidencial [VIDEO]de 2007, que también negó. Fue en la televisión de máxima audiencia [VIDEO]para denunciar las acusaciones como "locas, monstruosas".

En este último caso, se acusa a Sarkozy de contactar a Gilbert Azibert, entonces juez superior del tribunal superior de Francia, el tribunal de casación, en 2014, dos años después de que dejara el cargo, para obtener información sobre una investigación que se estaba llevando a cabo sobre su financiamiento de la campaña 2007. En este caso, Sarkozy había sido acusado de llevar sobres en efectivo en donaciones ilegales de la fallecida Liliane Bettencourt, heredera de la fortuna de L'Oréal.

En la llamada a Azibert, en la que Sarkozy usó el alias Paul Bismuth, supuestamente se ofreció a usar sus contactos para obtener un trabajo prestigioso en el principado de Mónaco, a cambio de información sobre el caso. La llamada fue interceptada por la policía.

Ley mediante el uso de grifos telefónicos

En audiencias anteriores, Sarkozy y sus abogados esperaban que esta y otras cintas de conversaciones privadas entre el ex presidente y Herzog fueran consideradas ilegales e inadmisibles en los tribunales, lo que llevaría a que el caso fuera descartado. Sin embargo, en marzo de 2016, el tribunal dictaminó que los investigadores no habían violado ninguna ley, mediante el uso de grifos telefónicos.

Inicialmente, los investigadores de fraude habían estado investigando el caso de financiamiento de la campaña de Gaddafi en 2012, cuando pusieron un toque en varios teléfonos pertenecientes a Sarkozy y Herzog. Las conversaciones grabadas condujeron a una investigación completamente nueva. El caso de financiamiento de L'Oréal, conocido como el Caso Bettencourt, fue descartado más tarde, pero las cintas dieron lugar a nuevos cargos por corrupción y tráfico de influencias.

Después de que se abrió una investigación oficial en julio de 2014 , los jueces decidieron que Sarkozy, Herzog y Azibert deberían ser enjuiciados en mayo de 2015, pero el caso ha sido retrasado repetidamente por las apelaciones de la defensa.

Sarkozy también enfrenta un proceso penal por reclamos de que fraudulentamente ocultó gastos por su fallida oferta de reelección de 2012, luego de que los gastos en la campaña excedieran los límites legales, en lo que se conoce como el Asunto Bygmalion. Los fiscales han recomendado que lo envíen a juicio por estas acusaciones. Sarkozy ha negado enérgicamente todas las acusaciones hechas en su contra.