Sería tan difícil para Francia que un ex presidente (Sarkozy), ex primeros ministros (Valls...), artistas (Depardieu...) y líderes religiosos judíos, musulmanes y católicos sientan la necesidad de publicar un manifiesto. Francia habría pasado de un viejo antisemitismo de la década de 1940/44, llevado por la Alemania y la extrema derecha francesa a un nuevo antisemitismo dominado por el fundamentalismo religioso islamista y una complacencia de la extrema izquierda.

La extrema izquierda nunca ha ocultado su antisionismo, y paradójicamente, Israel, un estado judío, por lo tanto, judío, es el depositario del sionismo.

Por lo tanto, existe una dificultad para la extrema izquierda para tratar de explicar la diferencia entre el antisionismo, lo que dice ser, y el antisemitismo, que acusa. Frente a este nuevo antisemitismo, uno puede, en el espejo, mostrar cómo Mélenchon fue empujado durante la marcha que conmemora la memoria de Mireille Knoll.

Estamos en el comienzo de un importante debate en la Sociedad Francesa, porque el manifiesto del 300 va muy lejos y exige la supresión de los versículos del Corán, que expresan el odio hacia el judío y el extranjero. El debate no es solo político sino ontológicamente religioso. Además de los ulemas que pueden preparar los textos, no vemos a nadie más abordar esta gran tarea. Uno también puede preguntarse cómo la práctica de los musulmanes aceptará esta preparación.

Elementos significativos del nuevo antisemitismo

Para los 300 signatarios del manifiesto contra el nuevo antisemitismo, está dominado por una radicalización islamista, un silencio mediático, una limpieza étnica de bajo nivel de ruido. Todos estos elementos obligan a algunos ciudadanos judíos de France a trasladarse a algunos barrios considerados sensibles, como Aulnay o La Courneuve.

Para el manifiesto, la radicalización islamista se traduce por antisemitismo radical. ¿Qué esconden estas diferentes denuncias? La sociedad francesa es mala, hay una tendencia a la comunitarización. Existe una batalla implícita entre las religiones (católica y musulmana) para ser la más representativa de la sociedad. El peso demográfico de las poblaciones musulmanas muestra que la religión católica es "desafiada" por el primer lugar en beneficio del Islam.

La lucha contra el nuevo antisemitismo debe convertirse en una causa nacional según los signatarios

Hace unos meses, Macron había designado el antisemitismo como una desgracia para Francia. Para él, Francia debería luchar firme e implacablemente contra el antisemitismo. Un punto en la historia permite señalar que algunos árabes o palestinos son de origen semita, ontológica y pérfidamente. ¿Quién debería declarar que el antisemitismo es una causa nacional? Existen textos que condenan el antisemitismo y eso es algo bueno.

Para ir más allá, tendríamos que registrarlo constitucionalmente convocando al parlamento o mediante referéndum.

Es una situación difícil porque puede introducir una desigualdad entre las diferentes poblaciones francesas y uno puede pensar que esto puede suscitar debates legales en materia de libertad, igualdad y fraternidad entre los franceses. El manifiesto es político y no legal y es su debilidad.

Por lo tanto, los elementos legales del debate deben construirse de modo que la causa nacional esté incluida en los pliegues constitucionales. El gobierno no permanece inactivo, en marzo de 2018 se presentó un segundo plan (2018-2020) contra el racismo y el antisemitismo para luchar contra los insultos en internet, pero esto no es suficiente.