El desgarrador llanto que tuvo el jugador de Corea, Son Heung-Min, en el vestidor del estadio y que ha dado la vuelta al mundo, esconde una historia llena de dolor y miedo, pues a pesar de su gran actuación en el Mundial durante el partido contra México, los esfuerzos de este crack de la selección de Corea del Sur [VIDEO] no fueron suficientes contra el hambre de victoria de la Selección Mexicana de Futbol.

Todos fuimos testigos de sus grandes jugadas. Dejó su corazón en la cancha y aunque cargó con el peso de su equipo sobre su espalda, el resultado fue contundente: 2 - 1 favor México, con lo que la esperanza de este hombre se desvaneció.

El destino de Son Heung-Min está en grave peligro

En los vestidores lo vieron quebrarse como si algo terrible fuera a ocurrirle tras esa humillante derrota y es que de hecho su destino y libertad corren un grave peligro. El delantero tenía un objetivo en mente: llevar a su equipo a octavos de final para que su gobierno lo perdonara y así librarse del cruel y violento servicio militar de su país con el que deben cumplir todos los hombres obligatoriamente antes de los 28 años.

Solo en una ocasión ha habido una excepción, fue en el Mundial del 2002, cuando a los futbolistas del equipo coreano que llegó a semifinales, el gobierno decidió exentarlos del Servicio militar como premio a su esfuerzo en la justa mundialista.

En Corea del Sur este dura 2 largos años, lo cual lo convierte en el entrenamiento más exhaustivo del mundo; quienes han pasado por las filas militares del país aseguran que la vida ahí dentro parece no tener valor alguno.

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Los hombres de entre 18 y 35 años deben aislarse del resto del mundo y dejar atrás su vida para servirle a su patria, de lo contrario, son considerados menos que basura, señalados como traidores y además privados de su libertad.

Si el jugador Son no cumple con ese horrible requisito, le esperan dos largos años en una prisión oscura de Corea

Pero, ¿por qué el entrenamiento de Corea del Sur es considerado el más cruel del mundo? Quizá por sus violentas y perturbadoras pruebas que incluso le han costado la vida a cientos de soldados. Muchos de ellos son expuestos a gases tóxicos para que puedan sobrevivir a un ataque químico. Pero el dolor y la sensación de asfixia es algo que muy pocos logran resistir. Cabe destacar que el servicio militar de este país se encuentra en el centro de la polémica por violaciones a los derechos humanos.

Pero eso no es todo, para Son, vivir este infierno, significaría despedirse de su más grande sueño: llegar a ser uno de los mejores futbolistas del mundo pues tendría que alejarse de las canchas, olvidarse de su vida por dos largos años y dejar atrás a su equipo, el Tottenham [VIDEO], uno de los más grandes de Europa.

Su dolor va más allá de los 10 millones de euros que dejará de ganar al año. Las desconsoladas lágrimas en el vestidor de Son reflejan todos esos miedos: perder su libertad y todo aquello por lo que ha luchado, pues después de dos años, retomar el ritmo de juego le será prácticamente imposible, lamentablemente el sacrificio de servir a su país terminará con su carrera y con su vida.