El sector de la población infantil y juvenil de Venezuela presenta altos niveles de desnutrición, debido a la carencia de alimentos necesarios para su sano crecimiento, junto al alto costo de las comidas disponibles en los anaqueles de los supermercados y mercados del país Latinoamericano. Los ingresos salariales de las familias son insuficientes para garantizar la ingesta de, por lo menos, tres comidas diarias que incluyan alimentos balanceados como carbohidratos, proteínas, lácteos, frutas y vegetales.

El elevado precio de los alimentos, junto al desabastecimiento que enfrenta Venezuela se combina con la erosión del poder adquisitivo del Bolívar, debido al alza exorbitante de la inflación.

Según reportes presentados por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el índice inflacionario acumulado correspondiente al primer trimestre del año 2018 alcanzó 453,7%. De acuerdo, a las declaraciones emitidas por Rafael Guzmán, presidente de esta Comisión Parlamentaria, este indicador revela que los venezolanos comen dos veces menos, que el mismo período del año 2017.

“La inflación comparativa anual, correspondiente al período marzo 2017 a marzo 2018, alcanzó una cifra de 8.878,1 %, situación que es extremadamente grave para Venezuela”. Durante sus declaraciones sobre la situación venezolana, Guzmán agregó que la crisis económica es demasiado fuerte durante el Gobierno del actual presidente Nicolás Maduro, cuyo equipo de trabajo no tiene ningún interés en rectificar y tomar medidas que controlen la inflación, lo cual es necesario para ayudar a la recuperación del poder adquisitivo del venezolano”.

Vídeos destacados del día

Niños y adolescentes comen de la basura

En los basureros situados en las calles y avenidas de muchas ciudades venezolanas es común observar a los niños y jóvenes abrir las bolsas de basura para comer los desperdicios, que dejan los habitantes de edificios o casas situadas en comunidades de clase media. Esta es una situación que nunca antes había ocurrido en Venezuela, además del incremento de personas pobres pidiendo dinero o comida en las calles. También, se observa a muchos ancianos pidiendo dinero para comer o comprar medicinas. Esta lamentable situación que vive Venezuela en estos momentos, es el resultado de la grave crisis humanitaria que están enfrentando los ciudadanos del país de América del Sur, la cual cada día se incrementa más y más.

Con la falta de alimentación viene la aparición de enfermedades, como la anemia o dolencias gastrointestinales, debido a la ingesta de desperdicios alimenticios. El problema se empeora cada vez más, porque adicionalmente tampoco hay medicinas disponibles en las farmacias y en caso de lograr conseguirlas también tienen precios sumamente elevados.

Estos remedios no pueden ser comprados con el salario de un trabajador, bien sea obrero, técnico o profesional.

Niños vulnerables a la desnutrición

Durante el año 2018, unos 280 mil niños podrían morir a causa de la desnutrición infantil, informó la organización Caritas de Venezuela. La crisis humanitaria restringe el ingreso de medicinas y alimentos a Venezuela, lo cual ocasiona que las reservas actuales de suplementos nutricionales sean insuficientes para atender la demanda nacional de los niños menores de edad. Según cifras emitidas por esta organización, durante el año 2017 fallecieron semanalmente entre cinco y seis niños, por deficiencia alimentaria. Por otra parte, el 33 % de la población infantil presentó algún tipo de retardo en su crecimiento.