Los niños atrapados en la cueva en Tailandia estudiarán budismo en honor al rescatista que murió en el intento de salvarles la vida, y es que han reconocido el esfuerzo que hicieron cientos de personas para sacarlos de ahí con vida e incluso han expresados abiertamente y ante los medios de comunicación su dolor por el hecho que una persona haya perdido la vida mientras inentaba salvar la de ellos. Por esta razón los pequeños futbolistas quieren rendir homenaje al ex voluntario de Navy Seal que murió durante las operaciones de rescate luego de haberse quedado sin oxígeno en la cueva.

Hace unos días, once de los niños que fueron rescatados en una cueva en Tailandia se arrodillaron y juntaron las manos, recitando plegarias mientras un coro de monjes cantaba al fondo.

Los niños atrapados fueron rescatados y ahora han salido del hospital

Los 12 muchachos del equipo de fútbol conocido como "Los Jabalíes", todos entre 11 y 16 años, y su entrenador fueron hospitalizados hasta el 18 de julio, después de ser extraídos de la cueva en la que quedaron atrapados el 23 de junio. El mismo día, se llevó a cabo la primera conferencia de prensa del equipo de fútbol, donde contaron a los periodistas la experiencia que tuvieron en las semanas que pasaron dentro de la cueva.

Los niños atrapados visitaron uno de los templos budistas en su ciudad

Luego de haber salido del hospital, los niños oraron con la esperanza de obtener protección contra la mala suerte en el futuro. Solo uno de los niños no participó en la visita al templo de Wat Pra That Doi Wao, en la frontera con Birmania, porque no es budista.

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En esa ocasión, los miembros del equipo y su entrenador dijeron que querían ser monjes por unos meses en honor al ex voluntario de Navy Seal que murió durante las operaciones de rescate. Saman Kunan se quedó sin oxígeno mientras regresaba a la base de rescate donde el equipo de fútbol infantil estaba atrapado en la cueva.

Además, los chicos hablaron de que para poder mantener la calma durante el tiempo pasado en la oscuridad en la cueva fue gracias a la meditación budista que les enseñó Ekapol Chanthawong, el entrenador.

Los primeros rescatistas que llegaron al lugar donde los muchachos estuvieron refugiados con el entrenador encontraron al grupo meditando.

Ekapol vivió durante una década en el monasterio de Mae Sai en Tailandia desde la edad de 12 años, después de perder a sus dos padres.

El joven de 25 años puede meditar hasta por una hora y esto ciertamente lo ayudó en esta dramática situación y también le permitió a los niños controlar sus nervios.