Con una votación de 38 votos en contra, dos abstenciones y 31 a favor, esta semana el senado argentino rechazó la legalización del aborto en el país sudamericano, dejando así vigente una ley de 1921 que determina la permisividad del procedimiento médico solo en los casos en que la salud de la madre esté en riesgo o si la concepción fue producto de una violación.

La estrecha diferencia de votos revela las profundas divisiones que social y políticamente tiene el tema de las libertades reproductivas entre los argentinos en estos momentos. Los seguidores de los movimientos populares que defienden el derecho de que la mujer decida sobre su gestación, fueron sorprendidos por la decisión, finalmente tomada por los senadores luego de 16 horas de discusiones durante el debate parlamentario realizado el pasado jueves 9 de julio.

En cambio, los detractores del proyecto de ley de despenalización del aborto se manifestaron muy satisfechos por los resultados del debate. Los bandos divididos por pañuelos verdes (a favor de la ley) y pañuelos celestes (en contra) habían mantenido la atención en las afueras del Congreso argentino durante la sesión de deliberación, llegándose a registrar tensos enfrentamientos y algunos detenidos a consecuencia de estos hechos.

Iglesia católica ejerció presión moral y política

El proyecto de ley rechazado contempla la posibilidad de que la mujer decida la interrupción del embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación, en condiciones médicamente controladas. Su aprobación habría significado para Argentina un puesto de vanguardia en la despenalización del aborto en la región latinoamericana, a pesar de ser un país fundamentalmente católico.

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Justamente, los analistas concuerdan en que fueron las presiones ejercidas por la iglesia católica argentina la causa de los resultados en contra de la ley. Durante la realización del debate que concluiría con la votación definitiva, en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires se celebró lo que llamaron Misa por la Vida.

Pañuelos verdes y celestes enfrentados

Una vez anunciada la decisión, las reacciones también fueron divergentes entre los bandos que favorecen y rechazan el proyecto de ley de despenalización del aborto. Fuegos artificiales lanzaron los que se manifestaban conformes, mientras que los pañuelos verdes encendieron fogatas y lanzaron piedras en señal de protesta. “No nos callaremos ni nos rendiremos, pronto será legal el aborto”, se escuchó como consigna entre las mujeres que quedaron inconformes con los resultados del debate.