El pasado lunes 6 de agosto, una de las esculturas de mármol que conforma la fachada sur de la emblemática catedral de Santiago de Compostela amaneció pintada con ojos y bigotes de gato, además con el nombre Kiss que recuerda a la famosa banda de rock. El hecho fue rápidamente denunciado por la Policía Nacional española, instancia que utilizó su cuenta en la red social Twitter para condenar la fechoría como un acto delictivo e irrespetuoso contra el importante patrimonio cultural y solicitó apoyo a la ciudadanía ofreciendo el servicio 091 para recibir denuncias de posibles sospechosos.

De ser atrapado, el autor de la travesura podría ser castigado con el pago de una multa de hasta150.000 euros.

El espontáneo pintor habría usado un rotulador azul para dibujar sobre una de las esculturas románicas que se encuentran incrustadas en la zona de las Platerías de la catedral, Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco.

Las pintas aparecidas sobre el rostro de una estatua representan las señas de un gato y la palabra Kiss sobre el cuaderno de escrituras de mármol de la pieza. Justamente, este grupo de hard rock reconocido mundialmente había actuado en julio pasado en la ciudad de Santiago de Compostela. Las pintas fueron eliminadas en una primera fase de limpieza, pero quedaron restos de pintura azul sobre la escultura por lo que la recuperación definitiva tomará algunos días más y requerirá del uso de láser para un acabado más fino sobre el mármol dañado.

Bárbaro e inculto pintor de bigotes

Como bárbaro atentado patrimonial fue calificado el hecho por el responsable de Cultura de la Xunta de Galicia, Román Rodríguez, quien no dudó en enfatizar que lo ocurrido fue un gran “acto de incultura” por parte del autor anónimo.

Vídeos destacados del día

El daño fue hecho precisamente sobre una de las fachadas en la que los restauradores habían trabajado durante los últimos cinco años para remozar y recuperar la policromía original de sus piezas.

También se pronunció el alcalde de Santiago, Martiño Noriega, quien expresó el rechazo de la comunidad a la vandálica acción al considerar que los gallegos son abiertos a recibir a las personas de todas partes del mundo pero serán siempre intolerantes frente a hechos que como éste atenten contra su patrimonio cultural. “Si atacan nuestra catedral, nos atacan a todos”, declaró.

Con todo el peso de la ley

La Ley de Patrimonio Cultural española tipifica este tipo de daño como una infracción grave, por lo que su autor podrá ser sancionado con una pena de multa de entre 6.000 y 150.000 euros. Aunque el caso de los bigotes de gato de Kiss se presenta como un episodio reversible, con una recuperación definitiva de la obra en los próximos días, las autoridades gallegas pedirán la aplicación de la ley de la forma más contundente posible una vez aparezca el culpable de la pillería.