En plena crisis sanitaria por el repunte peligroso del sarampión, el Gobierno italiano decidió retrasar un año la obligatoriedad de vacunación para los niños que ingresarán al sistema escolar en septiembre próximo, luego que una ley de 2017 había establecido la exigencia para los padres de vacunar a sus hijos contra 10 enfermedades infecciosas. La medida ha generado confusión y desatado una fuerte polémica en medio de posiciones políticas enfrentadas y posturas divergentes sobre la conveniencia o no de las vacunas como sistema de protección en la salud de los niños.

La decisión tomada por el nuevo gobierno de coalición italiano contempla la orden como una “obligación flexible”, que no puede ser tomada como requisito para determinar el ingreso de los más pequeños a las guarderías y preescolares.

La ministra de Salud, Giulia Grillo, reconoció la importancia de la vacunación oportuna pero declaró que se debe revisar las condiciones restrictivas de aplicación de la ley decretada el año pasado.

Sin embargo, los representantes del sector educativo ya han declarado estar en profundo desacuerdo con la medida de retraso e indicaron que seguirán exigiendo el certificado oficial de vacunación a todos los niños que ingresen al nuevo año escolar como condición irrenunciable para matricular a los estudiantes. El argumento central que esgrimen es la necesidad de minimizar los riesgos en la salud de la población más vulnerable.

Mientras que el sarampión va ganando territorios

En lo que va de año, en Italia ya se han reportado más de 2.700 casos de sarampión, cifra muy alta si se le compara con los apenas 870 casos que se contaron durante todo el año 2016.

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En el 2017 se enfermaron más de 5.000 personas, situación que impulsó el decreto de obligatoriedad de la vacunación en toda la población escolar.

Paradójicamente a la situación, los dos partidos que hacen coalición en el nuevo gobierno italiano, a saber La Liga y Movimiento 5 Estrellas, han manifestado en reiteradas ocasiones estar en desacuerdo con la vacunación obligatoria e impulsaron el decreto de ley para retrasar la obligatoriedad al menos por un año, el cual fue aprobado por el Senado italiano recientemente. Solo un voto del Movimiento 5 Estrellas estuvo en contra durante la votación y fue el de Elena Fattori, quien indicó que como madre no podía sino expresar su inconformidad e indignación con la decisión que se estaba tomando.

Un problema de salud pública y no de ideologías enfrentadas

Algunas regiones italianas como Campania han reaccionado ante lo que consideran una actitud irresponsable por parte del gobierno central, planteándose la promulgación de leyes propias para obligar a los padres a mantener al día el sistema de vacunación en sus hijos pequeños. “No es un asunto de ideologías ni posturas políticas, sino de salud pública”, resumió el presidente de Campania, Vicenzo de Luca.