El primer mandatario de Estados Unidos, Donald Trump cerrará la frontera a los inmigrantes centroamericanos que soliciten asilo político, en lo que sería una medida muy similar al “veto migratorio” aplicado a los musulmanes en el año 2017. Esta medida surge como respuesta al avance en territorio mexicano de la caravana de inmigrantes hondureños, que se dirige hacia Estados Unidos.

La administración del presidente Trump anunció en días recientes que estudia los mecanismos que serán utilizados para detener a estos inmigrantes, quienes viajan en pésimas condiciones y lograron cruzar Guatemala y México.

La legislación estadounidense ampara a los inmigrantes que huyen de sus países de origen, víctimas de la persecución y pueden solicitar asilo político una vez que arriben a territorio estadounidense, sin embargo, el presidente Trump tiene previsto suspender esta medida para los ciudadanos centroamericanos por “seguridad nacional”.

Esta es una medida que puede provocar una fuerte batalla legal de inmediato, en un sistema de tipo judicial que ha sido hostil, a las decisiones de Trump.

Daños para la administración Trump ante las elecciones legislativas

Especialistas consideran que este plan de cerrar la frontera supone un duro golpe de efecto mediático para las bases de Trump, de cara a las próximas elecciones legislativas a realizarse el próximo 6 de noviembre.

La caravana de inmigrantes representa un retroceso de los planes de control migratorio que viene aplicando la administración Trump, los cuales han sido muy estrictos en los últimos meses. El Gobierno de Estados Unidos tiene previsto deportar a los inmigrantes centroamericanos que intenten ingresar a territorio estadounidense.

Para reforzar la seguridad en la frontera, el presidente Trump envió esta semana a unos mil soldados adicionales, que se suman a los 2 mil funcionarios que resguardan esta extensa área y que tienen como objetivo detener el ingreso de inmigrantes.

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Miembros infiltrados en la caravana de inmigrantes

Las reacciones del presidente Trump han sido de rechazo a estos inmigrantes y ha declarado que “No les permitiremos entrar a Estados Unidos”. Ha señalado también que muchas de estas personas son “criminales y delincuentes” y adicionalmente ha expresado que "el grupo tiene miembros infiltrados de Oriente Próximo".

El jefe de la Casa Blanca también ha afirmado que esta caravana de inmigrantes ha sido financiada por demócratas, porque muchos de ellos favorecen la política de fronteras abiertas.