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La explosión de un oleoducto perteneciente a Petróleos Mexicanos, Pemex, en Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo, provocó el fallecimiento de 71 personas y 76 heridos, luego de registrarse saqueos de combustible por parte de decenas de personas. Los mecanismos de robo de gasolina por tomas clandestinas, conocido popularmente con el nombre de “huachicoleo” produjeron esta tragedia que mantiene en alerta a México.

El gobernador del estado de Hidalgo, Omar Fayad, informó que el incendio provocado por esta explosión es atendido por autoridades gubernamentales y se espera que representantes del Ministerio Público accedan al centro de esta catástrofe, para realizar los procedimientos de verificación y determinar si esta explosión dejó una cifra superior de fallecidos y heridos.

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Autoridades de Pemex, señalaron que la explosión en Tlahuelilpan se originó por la manipulación inadecuada de una toma clandestina para robar combustible, específicamente en el ducto Tuxpan-Tula. La empresa petrolera mexicana también informó que estos acontecimientos no afectarán el suministro de gasolina en Ciudad de México.

El oleoducto de Tlahuelilpan ha sufrido daños anteriormente

Octavio Romero, director de Pemex, declaró que este oleoducto situado en Tlahuelilpan es actualmente uno de los principales intereses de los saqueadores de gasolina, debido a que ha sido drenado de parte de los huachicoleros y esta situación ha dificultado reanudar sus operaciones en varias oportunidades.

Autoridades de Pemex informaron que se atendió otro incendio ocurrido en una toma clandestina situada en una zona desierta situada en el estado de Querétaro y afortunadamente no existen riesgos graves o alarmas en la población.

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Efectos negativos en el sector petrolero de México

El robo clandestino de combustible en México ha repercutido negativamente en el sector petrolero. Según cifras emitidas por autoridades gubernamentales, esta situación ha generado pérdidas anuales por el orden de 3 mil millones de dólares durante los años 2017 y 2018.

La administración de López Obrador actualmente desarrolla planes y programas dirigidos a combatir el robo de combustible en el territorio mexicano, los cuales se han ejecutado desde su toma de posesión al cargo presidencial, el pasado 1 de diciembre. El primer mandatario ha declarado a la población que no se haga cómplice, ni se arriesgue en la realización de estas actividades clandestinas, que perjudican de diversas maneras a la economía del país.

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