La ola de frío registrada en la región central y de medio oeste de Estados Unidos dejó 21 personas fallecidas, en las localidades donde las bajas temperaturas se situaron en niveles mínimos sin precedentes, por debajo de -50 grados centígrados, lo que ha provocado una situación de alarma en la población residente de estas regiones norteamericanas.

Debido a las fuertes nevadas, el riesgo de las inundaciones permite prever que el número de muertos siga aumentando durante los próximos días, según reveló la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias, FEMA, (por sus siglas en inglés).

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La fuerte tormenta polar provocó decenas de casos de congelación de extremidades en los ciudadanos, especialmente entre aquellas personas que viven a la intemperie y sin techo. En Chicago, al menos, unos 50 pacientes presentaron severos síntomas de congelación, mientras otros debieron ser amputados en algunas de sus extremidades, como brazos, piernas, manos o pies, debido a los efectos devastadores que dejó el intenso clima en su organismo humano.

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Por otra parte, un gran número de fallecimientos se produjeron como resultado de lamentables accidentes vehiculares, por las deficientes condiciones de las autopistas y carreteras, las cuales han sido obstaculizadas por grandes cantidades de hielo, nieve y neblina.

Inestabilidad del vórtice polar del Polo Norte ocasiona ola de frío

La ola de frío que afecta la región central y de medio oeste de Estados Unidos se debe a la inestabilidad del vórtice polar, existente en la región del Polo Norte, de acuerdo a los reportes emitidos por la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica, NOAA.

El vórtice polar es una zona de bajas presiones y aire frío que, además, rota en forma contraria a las agujas del reloj y tiene la capacidad de mantener esa masa polar confinada en las regiones árticas. Periódicamente, el vórtice se desestabiliza permitiendo que el aire frío de desplace hacia la zona sur del planeta, lo cual origina bajas temperaturas extremas.

Medidas preventivas para evitar daños en la población estadounidense

Como medidas preventivas para proteger a las comunidades de las zonas afectadas por la ola de frío, las clases están suspendidas, muchos comercios permanecen cerrados y el servicio de transporte de trenes paralizado.

Las bajas temperaturas extremas pueden provocar que las cañerías y tuberías de las viviendas y otras infraestructuras se rompan. En el caso de los automovilistas que decidan utilizar sus vehículos para trasladarse, a pesar del intenso frío, es muy probable que se les salga el aire de los cauchos o que se doblen los rines, debido a la fuerte nevada.

Las autoridades gubernamentales han alertado a la población a tomar estrictas medidas de precaución y evitar traslados vehiculares innecesarios, proteger de la ola de frío especialmente a los niños, mujeres embarazadas, personas discapacitadas y ancianos, para evitar los efectos devastadores del mal clima.

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