Los indicadores de hambre en el planeta volvieron a crecer por tercer año consecutivo, de acuerdo al informe presentado esta semana en Nueva York, llamado “El estado de la Alimentación y la Nutrición en el Mundo 2019”, también conocido con el nombre de Informe SOFI; en el cual participan instituciones humanitarias internacionales encargadas de desarrollar programas para erradicar la pobreza.

El Informe SOFI es un instrumento que ayudará a medir las condiciones en las cuales viven los grupos poblacionales más vulnerables a la desnutrición y permitirá elaborar planes y estrategias para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible II, de las Naciones Unidas, el cual tiene como propósito lograr el “Hambre Cero” durante el año 2030.

En la elaboración del Informe SOFI participaron la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos, WFP; la UNICEF, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

El Informe SOFI reveló que, al menos, 821 millones de personas padecieron de hambre crónica durante el año 2018, lo que representa un incremento de 10 millones en comparación con el año 2017.

Este indicador significa que de un total de 9 personas, una sufre de hambre, especialmente en el continente africano donde una de cada cinco habitantes padece de hambre.

Falta de alimentos retarda el crecimiento de los niños

Los efectos de la mala alimentación son altamente perjudiciales, especialmente si la carencia de nutrientes ocurre durante la infancia o la adolescencia, porque durante esos años el cuerpo humano está en pleno proceso de crecimiento.

Los resultados son individuos de baja estatura y retardos en el crecimiento lo que afecta, al menos, a 149 millones de infantes. Por otra parte, el Informe SOFI también señala que aproximadamente 2 mil millones de personas padecen de inseguridad alimenticia moderada.

Arif Husain, jefe y economista de WFP en Italia, dijo que “sin un enfoque directo sobre las causas fundamentales que ocasionan el hambre, como el clima y los conflictos, no existen posibilidades de lograr mundo sin hambre”.

Los esfuerzos para erradicar el hambre deben mejorar

Husain agregó que el mundo está yendo en una dirección opuesta, que dificulta alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda del año 2030, porque la cifra de personas que padecen hambre en todo el mundo, retornaron a los niveles registrados hace diez años.

El economista de WFP agregó que “aún hay conflictos, extremos climáticos y severas crisis económicas”.

Por otra parte, "la desigualdad impacta negativamente en el hambre, porque en los países con alta diferenciación de los ingresos la inseguridad alimentaria es tres veces mayor".

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