El manantial de Qutobaquito, situado cerca del poblado de Lukeville, en el estado de Arizona podría verse severamente afectado por la construcción del muro fronterizo, a partir del próximo mes de octubre, cuando el Gobierno Federal comenzará el bombeo de agua proveniente de esta fuente natural, para mezclarla con cemento para construir esta obra de infraestrutura. Este refugio hídrico natural provee agua a las personas y los animales, que cruzan esta zona desértica.

El manantial Quirobaquito es considerado como un “oasis del desierto” para los miembros de la tribu aborigen Tohono O’odham. Igualmente esta fuente fue proveedora de agua para los misioneros provenientes de España, que arribaron a esta región y, con el paso de los años, para las familias mexicanas que se establecieron esta localidad.

Expertos en conservación ambiental señalan que el agua del manantial Quitobaquito será utilizara para rociar los caminos, por donde se levantará el muro fronterizo, de acuerdo a los planes de los contratistas.

Las recientes obras de construcción del muro fronterizo se iniciaron a finales del mes de agosto, dentro de una zona en el estado de Arizona, que es considerada como monumento nacional. La diversidad de recursos naturales, provenientes de la fauna y de la flora y su posible deterioro por la construcción del muro fronterizo es causa de preocupación para varias organizaciones ambientalistas estadounidenses.

70 kilómetros de cercas de madera serán reemplazadas en el muro fronterizo

En relación a la labores de construcción y reforzamiento del muro fronterizo, la administración gubernamental de Trump explicó que serán reemplazados 70 kilómetros de cercas, que fueron elaboradas con madera y se encuentran situadas en el monumento nacional “Organ Pipe Cactus”. Esta extensión del muro será sustituida por bases de hormigón armado y tendrá aproximadamente 3 metros de profundidad.

El Gobierno ha anunciado, en reiteradas oportunidades, la urgente necesidad de mejorar las condiciones del muro fronterizo, con la finalidad de controlar más eficientemente el flujo migratorio ilegal.

Al respecto, Laiken Jordahl, experto ambiental en la conservación de la franja fronteriza, dijo que “estamos extremadamente preocupados por la extracción del agua que se necesita para la construcción del muro”. “Conocemos la importancia de este manantial, muchos animales y peces posiblemente podrían morir, si Quitobaquito se seca”.

La construcción de muro necesita de estudios ambientales sobre su impacto ambiental

Jordahl agregó que “el muro fronterizo puede ocasionar una cicatriz profunda, dentro del mejor sistema desértico preservado en el mundo”. “La construcción del muro podría partir en dos partes el manantial y se fragmentará el reservorio natural de esta zona y su medio ambiente para siempre”. El ambientalista señaló además que “La Patrulla Fronteriza no realizó ningún estudio o consulta, para determinar cómo la utilización de esta fuente de agua afectará a las especies”.

Por su parte, la Reserva Federal se defendió alegando que vigilará todo el nivel de reserva perteneciente al manantial Quitobaquito, durante las labores de construcción del muro. Esta aclaratoria fue realizada, en respuesta a una petición del Servicio de Parques Nacionales.

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