Los escándalos, la corrupción, la violación dederechos humanos y la impunidad sólo son algunas de los rublos que se han hechoevidentemente característicos de Enrique Peña Nieto, tanto en el groso de laopinión pública como también en diversos medios nacionales y locales en los dosrecién terminados años de su administración en el poder ejecutivo. Sin embargo,y como dice la frase, “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”,pues dichos elementos parece que han acompañado al mandatario priísta desdemucho antes de que llegara a la silla curul.

Desde sus primeras relaciones con el poder,muchos periodistas en diversos momentos hecho notar su relación con Atlacumulco,de donde es originario, y la red política de nepotismo y compadrazgo queexisten entre diversos políticos que han surgido de ahí mismo, como lo fueIsidro Fabela y Arturo Montiel (siendo éste último quien lo impulsó y defendiócomo su sucesor para gobernar en la entidad, no sin antes ser diputadofederal).

Tras la muerte de su primera cónyuge, adquirióuna matrimonio doble: uno con Angélica Rivera y otro con Televisa. Empero, surelación con ésta y, por ende, con el ideal de matrimonio que pretende mostrar,se ha visto manchado por escándalos de todo tipo, como, por ejemplo, el maltratofísico hacia su consorte, quien ahora también está involucrada junto con eltitular del ejecutivo en conflictos de intereses y enriquecimientos dudosos porla famosa “casa blanca” y “la otra casa de las lomas” (ambos casos atestiguadosy ampliamente sustentados por Aristegui Noticias y otros medios más –varios deellos, internacionales–).

Como gobernador del Estado de México, cabedestacar un hecho que quizá –y en vista de los sucesos en Iguala, Guerrero, yen otras partes de la república– pudiera contradictorio con el discurso que diohace unos días sobre sus 10 medidas del Estado: el caso Atenco. Declarado por El Economista como uno de los peorescasos de represión de esa década, se documentaron las violaciones de diezderechos humanos, entre los que cabría destacar el derecho a la vida, tratocruel, inhumano o degradante y lesiones; y el abuso sexual y violación. Elmandatario expresó “sólo haber hecho respetar los derechos del Estado de México[y que] la acción fue en legítimo derecho de usar la fuerza pública pararestablecer la paz y el orden”. La pregunta sería ¿cómo reclamar a Abarca y aAguirre algo que parece tan similar a lo que hizo antes?

Volviendo a la cronología de los eventos, PeñaNieto ha sido señalado por su relación completamente directa con el casoMonex-Soriana, en el cual, durante su campaña como candidato presidencial, presuntamentese ofreció en distintas y varias localidades del país tanto tarjetas para dichatienda como también dinero en efectivo a cambio del sufragio de las personas. Aunquese estableció por el encargado de la comisión que investigó el caso, Roberto LópezSuárez, que el ahora presidente había gastado 13 veces el monto permitido pararealizar la campaña; el entonces IFE (actual INE) determinó que no existía ningunafalla por parte del PRI.

Aunque pareciera que la inconformidad de muchosmexicanos contra el mandatario se ha intensificado desde el caso Iguala, perohabría que hacer un análisis más profundo, sería necesario mirar su actuaciónen la Ibero cuando fue candidato o las manifestaciones que tuvieron lugar antesy durante su toma de protesta en diciembre del 2012, así como también lasmultitudinarias marchas por sus reformas, como la energética y la detelecomunicaciones.

El día de ayer, muchas personas de toda la RepúblicaMexicana y varias partes del extranjero (según atestiguan diversos medios), hansalido a pronunciarse contra él y por la aparición de los 43 de Ayozinapa. Supopularidad al término de estos dos años se ha desplomado más que la decualquier otro mandatario mexicano. Los actos de represión e incriminaciónsiguen y crecen a la luz del día. La pregunta es ¿qué nos espera en lossiguientes cuatro años con EPN?

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