El escritor Kim Cooper estaba investigando enla Biblioteca del Congreso, en Washington, intentando localizar material sobre un desconocido músico que compuso en las primeras décadasdel siglo XX. Se trataba de Julian Pascal que no ha dejado una gran obra por laque pueda ser recordado.

Sin embargo, durante esta búsqueda Cooper encontró untesoro que de ningún modo pudo haber imaginado. Junto a algunas partiturasde Pascal encontró el libreto para una opereta cuya música éste componía. Peroel texto, era obra nada menos que de Raymond Chandler, elarchiconocido escritor del género negro, autor de clásicos tan importantes como“El sueño eterno”, o “Adiós, muñeca” y creador del prototipo de detective porexcelencia Philippe Marlowe, que tan bien consiguió interpretar Bogart.

Sin embargo, en este caso la opereta nadatiene que ver con las oscuras tramas de los antihéroes de Chandler. Alcontrario, se trata de una opereta más bien desenfadada y con toques de comediaque narra el romance imposible de una heredera al trono y un encantadorvendedor ambulante. El libreto, que cuenta con 48 páginas está inspiradovagamente en el tono de las operetas de la época, singularmente las que componíanen Inglaterra Gilbert y Sullivan, con las que comparte cierto parecido.

Inmediatamente, la primera reacción de Cooperfue tratar de representar este nuevo hallazgo y, a tal efecto, se puso encontacto con directores de producción y directos musicales.

Sin embargo, alsolicitar el permiso a los herederos que gestionan la obra de Chandler, éstos senegaron alegando que se trata de una obra, el libreto, que no representa enabsoluto el trabajo por el que se conoce al escritor y que no supone un activopara la comprensión de su obra. Todo apunta a que se trata de una obra dejuventud que la familia no estima con la calidad suficiente para que vea laluz.

El hallazgo además añade luz a la biografíade Chandler y muestra que ya en edades muy tempranas, concretamente en 1917,tenía interés por la creación.

Hasta hoy se pensaba que Chandler no habíaempezado a escribir hasta muy avanzada la década los 30. Y, de hecho, no publicósu primera novela hasta 1039. La opereta abre la puerta a que existan otrostextos de juventud que aún no han visto la luz. 

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