Érika Diettes encapsula en susfotos otro rostro de la violencia, uno más sutil pero más potente, uno que seguarda pero se vive cada día en carne propia: miradas de tristeza, sufrimientoy angustia son muchas veces los únicos recuerdos que le queda a la gente trasperder a alguien por la guerrilla o algún acto violento. Es lo que nos compartela artista colombiana desde en cada imagen.

Érika Diettes nace en Colombia,por allá de 1978, en la ciudad de Cali. Como muchas personas en la actualidad,su vida se ha visto marcada con por la violencia que vive su propio país, elcual vive desde hace varios años en guerra contra el narcotráfico.

Erika decideestudiar la licenciatura en artes visuales y comunicación social en laPontificia Universidad Javeriana, en Bogotá; posteriormente hizo la maestría enantropología, en la Universidad de los Andes.

Su mundo visual se ha anidado enla fotografía, la cual ha impreso en distintos soportes desde la tela de lino quepodemos admirar en sus Sudarios(material que eligió tanto los melancólicos tonos sepia que tiene como tambiénpor la connotación con la muerte) hasta los vidrios en los que imprimió suserie Río Abajo (donde utilizo estematerial para proporcionar al espectador la sensación de agua, la cual estáasociada con la transición en muchas culturas).

Actualmente cuenta con cuatroseries de fotos: Sudarios, Río Abajo, A punta de sangre y Silencios,las cuales han habitado ya distintos recintos artísticos en Chile, Colombia,Argentina, Bogotá y México; aunque muchas de sus obras se encuentran también encolecciones privadas.

Sus exposiciones nos muestranotra faceta de la violencia: no la que se sufre directamente, sino aquella quese padece cuando se sabe perdido a un ser querido. Pero las fotografías quecapta muy hábilmente la artista colombiana no son la imagen del morbo o losanguinario, sino que tiene la extraordinaria sensibilidad para capturar elsentimiento que, silencioso pero latente, vive en los extrañan, los querecuerdan.

Su obra busca también proporcionar memoria a los que ya muchos hanolvidado, un último recinto a quienes no lograron tenerlo, una voz a todosaquellos que guardaron sus palabras tras una triste mirada; por lo que elrecinto es un punto elemental para sus exposiciones, como en el caso de Sudarios en el Ex Teresa en la Ciudad deMéxico, donde el místico recintoresguardó el mar de sentimientos de las mujeres que habían perdido a susesposos, hijos y otros parientes por causa de la guerrilla.

Érika es una artista integral,quien ha podido y sabido dedicar el mismo esfuerzo y pasión a la creación a lacreación de sus exposiciones como a desarrollar contenidos, donde el ejecentral es la violencia y el duelo.

Apuesto que te quedaste con ganasde conocer su obra, pero no te angusties preguntándote cuándo irá a tu ciudad,pues puedes conocer sus piezas en su sitio web. Aunque no tiene fechas próximasde alguna Exposición, cuando la haya no te pierdas de poder admirar su bella ymelancólica retórica visual (como el canto del cisne).

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