10

En esta interesante Exposición del Museo Jumex podremos ver un ejemplo excelente de cómo el Arte (con mayúsculas, en este caso representado por la Escultura) es útil además de bello. No solamente cumple la función estético-decorativa a la que termina sirviendo (para deshonor de muchos creadores que piensan que el Arte es un don divino), sino que además presta una función social.

Dos culturas e influencias

De padre japonés y madre estadounidense, Isamu Noguchi (Los Ángeles, 1904 – Nueva York, 1988) mamó dos culturas: a los doce años se fue a vivir a Japón y regresó a los Estados Unidos para ingresar a la universidad.

Así es que, de la cultura japonesa sustrajo conceptos como la espiritualidad, meditación y exploración y de la americana el sentido práctico, la funcionalidad y la cultura del juego, el deporte y el  esparcimiento.

En su destacada trayectoria se diversificó a otras disciplinas además de la escultura como la arquitectura, la escenografía, el paisajismo (en el cual fue pionero) y el diseño industrial. Lo hizo de forma tan destacada que logró colaboraciones artísticas e intelectuales con personalidades como la coreógrafa Martha Graham, el inventor Richard Buckminster, el músico John Cage y el arquitecto Louis Kahn, entre muchos otros.

Democratización del espacio público

Los conceptos que se manejan en la escultura – un cometido netamente estético y conceptual – y en la arquitectura – la funcionalidad práctica de un diseño- Noguchi los democratizó al aplicarlos ya desde los años 60 a la planeación de parques, jardines y juegos recreativos para estos espacios democráticos por excelencia donde ricos y pobres, ancianos y niños encuentran solaz.

Vídeos destacados del día

Arte y funcionalidad fueron las señas de identidad de la firma Noguchi “quien defendió con firmeza la idea de que la escultura es una herramienta estética y cultural capaz de contribuir al paso que damos de individuos a sociedad” según describe el texto de sala.

Noguchi también fue de los primeros en aplicar el concepto novedoso hasta entonces, del paisajismo o landscaping, que incluye al terreno mismo no solamente como base, sino como parte del diseño, rellenando, alzando, escarbando y formando terrazas a la manera de los plantíos de arroz orientales.

De esta forma un llano plano y aburrido adquiría una orografía interesante y juguetona que integraba mobiliario urbano y zonas de descanso y juego en un todo armónico e integral, no holgazanamente sobrepuesto.

Primicia mexicana

Podemos presumir de que esta exposición es la primera en el mundo que reúne el trabajo durante medio siglo y la visión de uno de los escultores más importantes del siglo XX, pues incluye maquetas, bocetos, dibujos arquitectónicos, fotografías y recreaciones de los espacios escultóricos lúdicos y los juegos recreativos infantiles – que los niños pueden usar libremente - que Isamu Noguchi concibió.

Su obra no solamente ha trascendido por los encargos de monumentos, parques y jardines por varios puntos del globo, sino asimismo por la apertura en 1985 del Museo Noguchi en Long Island, N.Y. (http://www.noguchi.org/noguchi).

Aquí también fue pionero en la recuperación de esta zona, pues al escogerla para erigir su museo, revitalizó e impulsó  la plusvalía  del sector industrial y semi-abandonado de Queens hasta verlo convertirse en la zona artística y cultural que es ahora.