Hay en la alta cultura mexicana un sistema de estrellas que se maneja en el underground de la mediatización. Herederos de una larga tradición, miembros de las mejores escuelas y organismos internacionales, los selectos talentos en los que invierte el FONCA se unen en el Granero Xavier Rojas donde presentan "La Semilla".

Un elenco de altos niveles

A través de estos y un equipo de luminarias técnicas, el pequeño teatro nos inserta a los paradigmas del teatro actual haciendo gala de un libreto escrito por uno de los más notables dramaturgos de nuestros tiempos: Edgar Chías.

Nacido en 1973, Edgar es considerado parte de una sexta generación de extraordinarios escritores. Egresado de la Escuela de Literatura dramática de la UNAM se ha desarrollado como crítico, traductor, director, gestor y coordinador editorial.

Acreedor de premios internacionales, miembro del Royal Court Theatre de Londres y miembro del Sistema Nacional de Creadores, ha escrito y montado decenas de puestas en escena y libros de dramaturgia.

La Semilla es un ejemplo de su capacidad, si bien contradictoriamente su punto de vista enmarca la tragedia oscura del mundo contemporáneo y por ello su letra ha sido traducida en varios idiomas. En esta ocasión se ve la luz al fondo del túnel con la esperanza del alumbramiento de una nueva generación que propone como posible redención a la experiencia actual.

Aliado de Gabriela Ochoa, fundadora del grupo Conejillos de Indias, la dupla nos enfrenta a una dinámica dramática en la cual buscan que el espectador sea activo y participe con las terribles anécdotas que conllevan diversas reflexiones acerca de los problemas que enfrenta la estructura de la familia.

Participa Surya Macgrégor, actriz que se ha forjado paralelamente en telenovelas y series de televisón, Mahalat Sánchez con un curriculum más modesto pero igualmente cuajado de premios y audaces montajes; y los jóvenes Raúl Briones y Sofía Sylwin a quiénes se les considera potenciales titanes dentro de los submundos donde se tejen los destinos del teatro.

Entramos sin saber todo esto a un foro inusual donde no caben 174 personas sentadas. Por ser jueves, no sobra un lugar. El drama se desarrolla al centro y no hay paredes, lo cual da lógica a la colaboración del grupo "Teatro sin paredes" que lleva rato apoyando un estilo de hacer montajes centrado en la evolución del espectador.También participa el Teatro de la Margen en la construcción del discurso.

La fuerza escénica es una experiencia invaluable; tal vez la poética de los diálogos cansa de pronto ante los escandalosos datos que debemos asimilar. No se sigue la línea del tiempo, en cambio estamos, como la protagonista, sumergidos en una confusión ante la imagen de una mujer desnuda caminando en una carretera.

Hacemos un esfuerzo por comprender de donde sale tanto nudo que se desenreda hacia atrás. Los actores hacen varios personajes y sin pausas nos proponen temas que rebasan en alguna medida la cotidianidad.

"La sangre llama a la sangre". La joven que camina desnuda, asistida por la doctora Ríos, que no es doctora, sino periodista, hacen el psicoanálisis. La chica no conoce las razones por las cuales su familia la manda a Francia desde la infancia, y ahora regresa a México embarazada de un hombre que la aburre, ama y termina por suicidarse.

Tal vez habría sido mejor que no conociera su pasado, pues entre más se despeja el panorama, mas aterrador resulta la proyección de la nueva vida que yace en el vientre de Olynka. A través de su madre biológica, quien no es sino un recipiente del huevo de sus padres, debemos entender que es producto de un acuerdo intelectual.

La narración nos pone al tanto de una relación entre abuela y nieto que deciden contratar a Mary para que geste su descendencia. Después mueren y por eso exilian a la hija. Ambos papá y mamá son hijos de relaciones abusivas, lo mismo el envase del producto de su amor.

Siempre presentes los medios ante la ruptura con el status quo. Salimos mareados; se llora y se alcanzan los lindes de la locura. Se enciende un fuego y con una planta de plástico se reinventa el presenta con el nacimiento de Olinda que carga con la necesidad de redimir la oscuridad de nuestro pasado.