La semana pasada la firma de diccionarios, Larousse, lanzó una campaña en contra del acoso de la mujer tanto en sus redes sociales, como en el sistema de transporte público de la Ciudad de México, además de las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Mérida.

A nivel nacional, como en el extranjero, la aceptación de la estrategia publicitaria que pretende hacer visible el problema de violencia a las mujeres fue bien recibida. La campaña se viralizó en redes sociales bajo los hashtag #Noeslomismo y #Acosono, mientras que en el transporte público, metro, se utilizó el cartel como recurso publicitario donde se podían leer definiciones como Repulsión, Bombón, No y Vestido, haciendo uso de dichas palabras para hacer conciencia del problema que miles de mujeres sufren a diario.

Sin embargo, hace unos días integrantes del Frente Nacional por la Familia, publicaron mensajes utilizando la imagen de la campaña de la firma de diccionarios, para dar a conocer su postura en contra de la ideología de género. Debido a esta publicación, la editorial se deslindó de los mensajes emitidos por el Frente e intercambio una serie de mensajes con la organización en la red social Twitter. Aclaró que no comulgaban con las intervenciones discriminatorias que hizo la organización, ya que no representaban la visión y filosofía de la empresa.

También Monserrat Cisneros, gerente de Marketing de Larousse, mencionó que la editorial se movía bajo el marco del respeto y el conocimiento, únicamente a favor de ellos y lamentaba el enfoque discriminatorio que podían tener las intervenciones, porque en definitiva no correspondían con a la filosofía de Larousse, en entrevista con Milenio.

Ante la ola mediática, usuarios de redes sociales manifestaron su inconformidad con la modificación del mensaje. Así mismo, la editorial hizo una petición formal para retirar el mensaje que ligaba a la marca con valores que no enaltecía ni promovía.

Del plagio a la publicidad

El Plagio es una de las prácticas con peor reputación en el ámbito profesional. Usar el trabajo, las ideas o las palabras de otra persona como si fueran propias, no sólo demuestra la incapacidad para resolver problemas, falta de talento y creatividad, también demuestra ausencia de ética profesional. Sin embargo, más allá del debate moral que representa el plagio, las víctimas y la malversación de sus recursos publicitarios pueden representar una oportunidad para experimentar con la atención del público, dando de qué hablar y colocando el mensaje de su producto en un escaparate más amplio. El caso más fresco es el de la firma de diccionarios, Larousse.

La editorial no sólo acusó del uso indebido de sus recursos en internet, también salió favorecido ya que tomó presencia en medios digitales.

Actuar en tiempo y forma ayudó a la empresa a detectar, acusar y responder ante el uso indebido de la imagen de su campaña pero, más importante, defender ante el público que la visión y filosofía de su marca no ligaba a la empresa con la ideología del Frente Nacional por la Familia.

Anteriormente se han presentado campañas publicitarias en las redes sociales donde el dominio público apropia la tipografía y la imagen para emitir publicaciones en Facebook, Twitter y otros medios tecnológicos. Uno de esos casos es Gandhi, con el fomento a la lectura. Para el caso de Larousse, su éxito en la campaña no sólo ha dejado en las manos de usuarios y en el imaginario colectivo la elaboración gráfica de sus colores y tipografía, también ha marcado los valores que enaltecen a la editorial: el fomento del conocimiento y la inclusión de causas sociales.