En la etapa de la adolescencia surgen incontables preguntas, resultado de las incertidumbres que genera el quehacer de la vida y la razón misma de la existencia de cada individuo. Estas preguntas se enfocan hacia la búsqueda simple de una profesión que les proporcione un sustento básico y una realización superficial de lo que la sociedad dicta que es vivir.

El adolescente próximo a culminar su etapa de educación media debe encontrar, más que una alternativa formal de aprendizaje una labor que ocupe su tiempo; cada joven debe reconocer las herramientas intangibles, pero necesarias para el ser, que permitan un reconocimiento de las actitudes de cada quien, de sus habilidades, gustos, pasiones y posibilidades; las cuales van de la mano de ese quehacer que lo hace feliz.

Claramente encontrar en ellos y por ellos mismos la vocación que será proyectada como actividad de vida, entendiéndose que todas las alternativas son posibles como propósitos y que sólo necesitan ser bien orientadas para que sean productivas. Indagar, unirse a las causas que encuentran en el servicio, la felicidad, escoger una actividad de vida por intención y no por interés.

El reconocimiento de los talentos es una técnica que permite despejar una auténtica vocación como proyecto de vida, que necesita una descripción clara para que cada adolescente pueda adherirse a esa razón de existencia manteniendo vivo el motor de la motivación, encontrando que no sólo el éxito está en llegar a esa cima de la realización, sino que es el mismo camino con sus enseñanzas y prácticas lo que los hace personas de éxito, prósperas y estables [VIDEO].

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Entender e interiorizar que tipo de talentos poseen y de qué manera se identifican con el tipo de inteligencia que más han desarrollado avivando su vocación, permitirse tener hambre de conocimiento, no solo técnico sino moral y afectivo, que es el punto clave: tener la intención de conocerse en su ser para entender qué es lo que quieren hacer, ya establecido el plan es buscar potencializar dichos talentos, llenándose de cultura y perfeccionamiento de técnicas que acompañen su labor con valores que les permita ser seres íntegros y no solamente entes con ansias materiales. Todo es una integridad que por si sola se mantendrá, siempre y cuando cada persona haga de su vida una realidad soñada.

Aprender para la vida

Desarrollar competencias basadas en el ser [VIDEO]. Cada estudiante que integre este concepto de buscar primero su vocación para entender y escoger una profesión, le permite moverse hacia la acción con una determinación, que sólo le da el conocimiento de su propio ser, midiendo el impacto de lo aprendido en la práctica del día a día. Es proyectar una visión más amplia que integre liderazgo, inteligencia emocional y felicidad, ingredientes para una acción profesional próspera y real, sencillamente de éxito.