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El domingo 27 de agosto la Sala Manuel M. Ponce ofreció un concierto representativo de una iniciativa impulsada por el Gobierno de GUANAJUATO y las autoridades del INBA, en el contexto del patio de las esculturas del Museo Iconográfico de la entidad.

Jueves a jueves durante los últimos 7 años, el museo ha presenciado un repertorio cuyo alcance es tan amplio y diverso, como el espectro de la música misma de alta cultura. En lo que ahora es una actividad tradicional en la colonial ciudad se han sumado esfuerzos para difundir el producto del ingenio humano, para dar cualidades inmateriales a la iconografía y la plástica.

Ante una sala pletórica se escuchó el recital de alientos y piano con Carmen Thierry en el oboe, Gerardo Lezama en el fagot y Alejandro Barrañón en el piano.

Cada uno genial concertista de modo individual, en esta fecha nos deleitaron con el apasionante contraste entre el romanticismo de las notas Téodore Lalliet, el modernismo social de Conton Nancarrow y finalmente la música con tildes al jazz de André Perrin.

El choque de tendencias nos deja ver un poquito de la trayectoria de los jueves musicales que han tenido lugar en Guanajuato, cuya misión permanente enriquece la oferta cultural de la capital Guanajuatense, abriendo a la ciudadanía el abanico de la música, que subyace al mainstream de la música pop.

Algunos nombres que han desfilado en esta cita con las entrañas del alma sonora internacional contemporánea son Boucourechliev, Sutermeister, Dietrich, Maxwell Davies, Ziegler, Takata, Shapiro, Cowell, Crumb, Mora, Barilari y un largo etcétera de nombres, que tal vez, estén disponibles en la red para quién quiera empaparse de estos conceptos.

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Así durante 250 conciertos ha habido cupo para autores más conocidos como Sierra, Piazzolla, Sciarrino, Rautavaara, Vasks, Pärt, Reich y John Cage por mencionar algunos. También se ha nutrido el programa con la música académica de ilustres autores como Agustín Lara, Tata Nacho, Armando Manzanero y Carlos Gardel.

No se deja de lado al modernismo propio de Manuel M. Ponce, Salvador Moreno, Gustavo Campa, José Pablo Moncayo, Blas Galindo, Melesio Morales, Ricardo Castro y - por otro lado - mexicanos de nuestros tiempos como Carlos Vidaurri, Juan Trigos, Jorge Ritter, Eugenio Toussaint, Arturo Fuentes, Eduardo Angulo, Higinio Ruvalcaba y muchos, muchos otros más.

También ha habido lugar para partituras de mujeres de alto nivel como Consuelo Velázquez, Joelle Wallach, Clara Schumann, Guadalupe Olmedo, Ana Lara, Lili Boulanger, Cécile Chaminade, Madeleine Dring y Marta García Renart.

Han colaborado de forma invaluable en este fomento por el saber musical CONACULTA, la Coordinación Nacional de Música y Ópera del INBA, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, así como la Radio Universidad de la entidad, cuyo aporte es prolongar la excelencia de la acústica a miles de radio escuchas, quienes no pueden disfrutar de los eventos presencialmente.

Si bien el número de compositores es enorme, cabe siquiera imaginar la cantidad de intérpretes que han desfilado en el ambiente del Museo Iconográfico del Quijote, dejando un legado culto sobre ensambles tan diversos como instrumentos hay en el repertorio creativo de la humanidad.

Carmen Thierry nos pide que no tengamos miedo a la imposibilidad de asimilar con levedad la cascada de notas que se entremezclan en el aire, transportándonos a lugares y emociones matizados por los propios instrumentistas. El fagot y el oboe hacen una armonía mágica, como debió haber sido cada cita en los jueves de Guanajuato.

Hubo un coctel en el balcón contiguo a la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Apretujados los espectadores, algunos conocidos y otros curiosos solamente convivimos, tratando de imaginar gracias al catálogo que nos regalaron la envergadura y el alcance de una sinfonía de esfuerzos semejantes.