Cuando piensas o hablas en relación a una persona rica, económicamente hablando, se enmarcan un sin número de expresiones de envidia, generadas de esa impotencia por no vivir esa vida de abundancia económica. Si solamente utilizamos frases sarcásticas, poco certeras ante la realidad, atraemos experiencias negativas que alejan la prosperidad para la propia existencia.

Un sentimiento de envidia no es más que la declaración de no poder lograr lo que otros, por lo tanto hablamos de dichos logros como malos, inútiles o simples. El error radica en la simpleza pero en lo poderosa de la expresión, invocamos lo negativo y lo que realmente no queremos para nuestras vidas.

Al alentar el éxito de los demás con una palabra de felicitación, pretendemos que ese éxito se difunda, así indagamos sobre las opciones que hacen que nuestro ser se emocione a buscar también el logro. Motivados por la admiración iniciamos a crear prototipos de personas a las cuales nos gustarías parecer o ser, tener un ideal no es malo, por lo contrario te da la posibilidad de generar de manera crítica un parámetro de lo que quieres llegar a vivir en tu ser personal, familiar, profesional entre otros; significa que entiendes tu propósito de vida y que necesitas buscar las mejores caminos para llegar a tu destino.

Las herramientas

Las habilidades de las que empezamos a hablar no son más que pensamientos y acciones [VIDEO] que necesitas adoptar para un determinado fin, en el mundo del conocimiento del ser como primera riqueza, que es nuestra actual realidad, hemos visto como desde la mente se pueden lograr muchas cosas, dominarla y obligarla a orientarse hacia los pensamientos e ideas que tú necesitas es el principal reto.

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Los pensamientos deben estar orientados a crear, a esperar lo bueno antes las acciones, optimismo, positivismo, imaginación, creatividad y servicio… sencillo lo que necesitas para ser Feliz con la vida que quieres, ya no hay espacio para la envidia, la negación o la pereza.

Todo es un mundo de motivación que tiene como propósito tú mismo ser, trabajar por ti y para ti, logrando cualquier cosa. Damos paso al emprenderismo, el liderazgo y la cultura de la innovación. Pensamos y actuamos en función de dejar huella en la historia, por un crecimiento personal que puede conocer el fracaso, pero nunca la derrota y el retiro. Con determinación se actúa, de manera coherente a los pensamientos y encontrando en el camino la facilidad para servir y unir a nuestra causa a los demás.