Desde pequeños se nos enseña que la Independencia de nuestro país es un duelo entre héroes y villanos, entre los valerosos y audaces guerrilleros que lucharon para alcanzar la libertad soñada y derrocar así al vil imperio español, que nos tenía sometidos por más de 300 años. Se nos enseña desde estudiantes, a venerar a aquéllos héroes puros, inmaculados que "dieron su vida por nosotros", pero ¿qué pasaría si supieras que lo que te enseñaron - mejor dicho - nos enseñaron, no es exactamente lo que pasó en realidad? y que ¿quiénes están encumbrados como héroes no lo son tanto?. Hoy sabrás lo que no conocías del Padre de la Patria, su Alteza Serenísima Don Miguel Hidalgo y Costilla.

Nació un 8 de mayo de 1753 en Pénjamo, Guanajuato, criollo, de padres españoles pero nacido en La Nueva España y bajo el extenso nombre de Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo-Costiila y Gallega Mandarte Villaseñor, joven acaudalado, de familia dueña de empresas de fabricación de cerámica y negocios diversos. Era un criollo aplastado por la idea peninsular, quienes discriminaban a éstos por el simple hecho de nacer en "tierra de indios". Hidalgo, desde ese entonces se mantuvo, como muchos otros criollos, al margen de los altos puestos de la corona del Virrey, alejado de altos puestos militares y víctima de los altos impuestos virreinales que, poco a poco, le quitaban su fortuna.

Hidalgo el parrandero

Su personalidad extrovertida le traía diversos gustos. Uno de ellos era la fiesta, la parranda, las reuniones sociales, donde amistades se reunían a ingerir vino como si fuera agua, lanzarse a la conquista de mujeres - su debilidad - de quienes disfrutaba durante dichas reuniones y fuera de estas, adicto al juego de azar, apostar monedas de plata y oro, ganar o perder, un vicio del cual no podía salir.

Hasta que un día, su propia familia le castigó metiéndolo al Seminario para hacerlo Sacerdote.

Hidalgo el Sacerdote

Si tú llegaste a pensar que "el héroe más grande de la Patria" fue un fiel y devoto católico por convicción y fe - lamentablemente no fue así - su incursión a la doctrina fue precisamente para "calmar" sus ansías de mujeres y juego, pero no siendo cura de la Parroquia de Dolores. Hidalgo lo dejó del todo, si bien para ese entonces ya era un hombre de arte, pues sabía de teatro, pintura, música, poesía, literatura y hablaba Náhuatl, Otomí, Purépecha, por su contacto con los indígenas de la región; él mismo permitió - en la gran mayoría de ocasiones - torturas, violaciones, saqueos, robos y vejaciones a los indígenas, aquellos que la historia lo hicieron defender.

El Grito

¡Viva México! Gritamos todos los mexicanos cada 15 de septiembre ¡Viva la Independencia!, ¡Viva Hidalgo! Alzamos la voz con el pecho llenó de orgullo pero ¿en realidad Hidalgo quería o pensó en la Independencia de México? La realidad es que no, su insurgencia se derivó entre otras cosas en la Independencia Criolla de los Peninsulares.

Hidalgo, hombre inteligente y astuto sabía bien, que si derrocaban al imperio virreinal bajo la sublevación de la corona, él y otros criollos podrían alcanzar altos puestos dentro de la Nueva España; prueba de esto es su grito, el cual dejá claro que aún pensaba en la corona española:

"Viva la Religión Católica

Viva Fernando VII

Viva la Patria y reine por siempre en este

continente americano nuestra Sagrada Patrona, la

Santísima Virgen de Guadalupe,

Mueran los gachupines

Muera el mal Gobierno"

Hidalgo logró gracias a su simpatía congregar un gran número de indígenas para lograr una justa, que llegó a él por sus características de liderazgo que poseía, pretendió defender aquellos que violaron en todo aspecto frente a sus ojos, llevando la fe "del buen cristiano", a pesar de que aún siendo Sacerdote tenía cinco hijos y diferentes amantes.

¿Por qué festejamos el 15 de septiembre?

México es el único país que no celebra la consumación de su Independencia, más bien el inicio de la batalla pero ¿por qué? La respuesta se remonta a la época del Porfiriato, casualmente Don Porfirio Díaz nace 20 años después de esta justa, en 1830 un 15 de septiembre, y dada la coincidencia en fechas, movió el festejo de Independencia para que todo el país celebrará su cumpleaños. El festejo se quedó hasta nuestros días, pero es otra historia...