Llega un punto de nuestra vida en la que hacemos una pausa, la cual es de de reflexión y análisis de aceptación. Evaluamos lo que somos, lo que tenemos y lo que hemos logrado, a veces meditamos lo que nos hace falta por vivir; todo un mágico momento que puede ser motivador o devastador.

Muchos de nosotros actuamos sin tener una causa alguna, nos dejamos llevar por la corriente, siguiendo parámetros socio-familiares de lo que es vivir de manera normal. Lo que no sabemos es que normal no es sinónimo de felicidad ni de plenitud, todo debe tener una razón de existencia y más nuestra propia vida.

Comenzamos a realizar un diálogo interno, en el cual, el tema central es nuestro propio ser y plan de vida.

Aparecen preguntas elocuentes y cautivadoras como: ¿he identificado mis talentos?, ¿trabajo con mis habilidades?, ¿tengo un proyecto de vida definido?, ¿soy feliz?.

Es curioso que muchas de las respuestas son nulas, preferimos ignorar la pregunta y seguir actuando como hasta ahora, pero en estos momentos existe la posibilidad de dar una respuesta positiva a tantas preguntas de nuestra existencia, y aún mejor, que no hay edad específica para empezar a construir cambios positivos para mejorar y encontrar nuestra verdadera razón de existencia.

Con esto aclaro que no es tarde para nada, pero el tiempo lo es todo. El punto de partida es ahora, cuando el diálogo interno dejó expectativas, presentó nuevos planes y permitió la apertura a hábitos saludables.

Todo empieza con un diagnóstico [VIDEO], identifico lo que sirve y lo que no, de lo que soy y de lo que hago, de una manera objetiva y directa.

El siguiente paso es trabajar con lo que deseo dejar, eliminar lo que no es bueno y hacer el plan para adquirir lo que me hace falta.

Establecer actitud para atraer felicidad

El mal genio, el temor y las quejas son señales de la debilidad que sientes de tu propia personalidad, son impulsos que esconden lo que realmente quieres vivir. Empieza por practicar, llevar una sonrisa en tu rostro, así sea fingida, estás empezando por algo. No evites los cambios, las actividades en público o enfrentar un error cometido, por lo contrario adelante di "sí puedo", imagina que es lo peor que puede pasar y te aseguro que no sucederá, anticípate a las repuestas y considera la mejor opción. Deja de quejarte, si esto solucionará en algo las dificultades, ninguno tendría problemas por resolver, interrógate de manera afirmativa así encontrarás minimizar el dolor y agrandar bendiciones.

Enriquecerse con lo que te gusta hacer

Muchos trabajamos en labores que no nos agradan, pero que de cierta manera suplen necesidades económicas, pero, ¿por qué no hacer las dos cosas juntas? Es posible trabajar habilitando mis talentos mientras saco el mejor provecho económico, ¡inténtalo! Busca generar una necesidad que pueda suplir tu talento, las ideas millonarias están rondando por tu cabeza, permite materializarlas.

Dejar un legado

Ya mantienes una actitud felizmente arrolladora, puedes desarrollarte hábilmente en lo cotidiano, ahora sólo necesitas enseñar tu don, multiplica tus beneficios gracias al servicio. Puedes convertirte en un personaje de éxito con muchos seguidores. Está claro que la personalidad de éxito se inicia con el reconocimiento y la determinación; lo eres, lo produces y lo esparces.