En el marco del festival internacional de arte y cultura Quimera 2017, se presentó el maestro Armando Manzanero, impregnando las calles de Metepec, en el Estado de México, de romanticismo, pero principalmente la plaza Juárez donde cientos de personas acudieron a cantar con el Yucateco. Una tradición en el sur del Estado que este año cumple ya 27 años.

Estrella entre las estrellas

A pesar de las reducciones presupuestales [VIDEO] en comparación con años anteriores, el cartel de este año tuvo, como ya es costumbre, atención para todos los gustos. Plastilina Mosh, Aterciopelados, Pate de Fua, Carla Morrison o Taraf de Haidouks, son algunos de los artistas que se presentaron o lo harán en los días que le restan a este festival.

Sin embargo, de entre todos ellos, sobre sale la presencia del maestro Manzanero.

La cita era a las 7 de la noche, pero la gente esperó paciente a que el maestro apareciera cerca de las 8. Si bien es cierto, y si comparamos la asistencia de este con otros conciertos del festival, el lugar lució algunos espacios en las orillas, sin embargo, no era para nada un lugar con poca presencia. Y claro, este estaba mayormente ocupado por público adulto, apareciendo esporádicamente uno que otro joven, almas viejas que disfrutaron como todos de las canciones del cantautor mexicano [VIDEO].

Las canciones de todos

Parejas añejas se besaban entre tema y tema. Era una escena conmovedora que a causa de ser sinceros lucen extrañas en tiempos donde ya son pocos los músicos que le cantan al amor. “Somos novios”, “Esta tarde vi llover”, “Por debajo de la mesa” “Nada personal”, “Voy a pagar la luz”, entre otros, fueron algunos de los temas que arrancaron gritos y suspiros de los que atendían sin perder detalle de la presentación del exquisito músico.

Es por todos sabido la generosidad del artista para con otros colegas del medio. Y esto se palpa con la presencia en el escenario de la cantante Aranza, quien grabara algunos temas del maestro para producciones televisivas. Además, su hijo Juan Pablo Manzanero, lo acompañó en el escenario con un par de canciones, para posteriormente cederle el micrófono y piano por espacio de 15 minutos, sorprendiendo a propios y extraños con la canción multicoreada, que grabada la ex Timbiriche, Sasha: “Serás el aire”, y que seguramente muchos, como un servidor, ignorábamos que era autoría del joven hijo de la leyenda yucateca.

Manzanero de todos

Otra de las extensiones del asombrosa humildad y generosidad del maestro, es la capacidad que tiene para compartir su talento con otros artistas. Ya hablamos de la recurrente costumbre de hacerse acompañar de mujeres bellas en el escenario, mujeres que además de engalanar las noches, son de un talento descomunal. Otro ejemplo de ello, es la forma en que su obra sublime permea en distintos géneros musicales.

Dejándonos ver cómo la música no entiende estratos sociales ni cosa parecida. Y es que es por todos sabido, como el grupo Bronco hizo famosa la canción, “Adoro” por allá de los años 90, siendo grabada por cantantes de distintas latitudes. Pero un momento que nos conmovió, fue cuando entendimos cómo la obra del genial pianista está presente incluso de manera “inconsciente” en el gusto de la gente, ya que cuando sonaron los acordes y letra de la canción “Huele a peligro” que en años recientes grabase la Arrolladora Banda Limón, los ahí presentes, principalmente los más jóvenes, exclamaban atónitos: “¡órale!, no sabía que esa era de él”, “esa está chida”.

Cometeríamos un error al contar las horas efectivas de concierto, pero no queda claro que el maestro es un viejo lobo de mar, y que, con su grupo de músicos, amalgamados a la perfección se da el lujo de introducir en el centro de alguna canción romantiquísima, alguna anécdota hilarante, que culmina con gran maestría al piano, convirtiendo de este un espacio para la apreciación de su genio como artista y ser humano.

Sin duda alguna, la presencia del chaparrito que hace mofa de su estatura a cada oportunidad, es muestra de la inmensa estrella y genio artístico del maestro Armando Manzanero. Colocado ya en los primeros lugares de la música mexicana, con voz y sentimiento compartido de un pueblo que le canta y le quiere bonito.