Carlos Monsiváis decía: "México [VIDEO] es la ciudad donde lo insólito sería que un acto, el que fuera, fracasase por inasistencia. Público es lo que abunda, y en la capital, a falta de cielos límpidos, se tienen, y a raudales, habitantes, espectadores, automovilistas, peatones".

Afortunados aquellos que tienen su trabajo o la escuela a cortas distancias o a la vuelta de su casa, tienen la posibilidad de tener un estilo de VIDA aceptable y saludable. Sin embargo, hay personas que lamentablemente viven muy lejos del lugar donde laboran y/o estudian. Las causas son múltiples, pero la principal es la falta de capital económico, no todos tienen la opción de rentar cerca del lugar de interés, mucho menos de comprar.

Diariamente miles de personas se trasladan a la Ciudad de México para llevar a cabo actividades personales y/o profesionales, pasan la mayor parte del día y algunos la mayor parte de su vida conviviendo con el caos de la ciudad, hay una agonía constante, deben soportar muchas situaciones, ser pacientes y tolerantes con todo lo que les rodea.

Es impresionante el desgaste constante que repercute en la salud de cada individuo al hacer viajes tan largos diariamente, pero es la realidad a la que muchos se someten, nuestro organismo presentan diversos problemas que afectan a nuestras articulaciones, espalda, cabeza, pies, vías respiratorias, corazón, tracto digestivo, solo por mencionar. A largo plazo la calidad de vida se empobrece acortando la esperanza de vida.

Un viaje nada placentero

Por ejemplo, para ir a la Ciudad de México viniendo del Estado de México, es necesario levantarse entre 4 y 5 de la mañana dependiendo de la hora de entrada al trabajo o a la escuela.

Puedes tener un recorrido increíble, que va desde 1 hora y media hasta 4 horas. No basta con madrugar, el medio por el que se transportan también es importante, si no tienes carro deberás tomar una combi o camión si bien te va, solo para llegar al metro, metrobus o tren suburbano. Y aunado a esto la cantidad de personas que se transportan por estos medios a las horas pico es demasiada, porque a la ciudad no solo llega gente procedente del Estado de México, también viene gente de Hidalgo, Toluca, Morelos, Puebla u otras entidades.

Somos sujetos de múltiples maltratos, desde que ingresamos a la Ciudad de México no necesariamente llegamos a ella sentados y cómodos, en el trayecto puedes venir parado y amontonado, en el traslado de un punto a otro sufres de empujones, golpes, acoso, groserías, miradas hostigantes, vulgaridades y más. Y no faltará, aquel o aquellos que roben tus pertenencias sin darte cuenta o con lujo de violencia.

Imagina vivir al menos 4 horas diarias en el caos urbano solo para poder tener un ingreso más digno o una mejor preparación para el futuro en esta sociedad a la que pertenecemos.

No solo sufrimos para llegar a nuestro destino, también sufrimos para regresar a nuestro hogar, lograr dormir pocas horas y regresar a la rutina al día siguiente.

¿Y qué pasa con aquel que sí tiene automóvil?, ¿tiene mejor suerte?. Resulta que no, aunque viajas más cómodo es igual de intenso el traslado, también es un martirio convivir con el tráfico, ir manejando a una velocidad de "a vuelta de rueda", ir peleando con la persona de al lado, coexistir con una cultura vial decadente, llegar a tu destino y no tener un lugar disponible para estacionarse, pagar parquímetros o estacionamientos, tratar de evitar multas o que se lleven tu auto e incluso ser parte de la corrupción.

Queda claro, que aunque no nos guste vivir así, lo aceptamos. Nos hemos acostumbrado a ese estrés, a vivir a prisa, a esa calidad de vida para mejores oportunidades, pero ¿a cambio de qué?.