Atender las emociones y sentimientos de los seres más vulnerables en la sociedad, no es cosa sencilla, requiere de mucho tacto y compromiso.

En próximos días se trabajará con una serie de actividades recreativas y artísticas que ayudarán a las comunidades escolares a recobrar la seguridad y confianza para seguir adelante en la vida cotidiana.

Después de los acontecimientos del 19 de septiembre de 2017, la vida en las escuelas ya no fue la misma, se observaban aulas con bancas vacías, percheros sin chamarras, los libros de rincones de lecturas abandonados, sin la alegría que da que los niños los tomen y miren una y otra vez, los pizarrones con notas de días pasados y ese silencio… que en una escuela duele, pues la algarabía, los murmullos y las voces de los niños, le dan al lugar del saber, una refrescante vida.

Así se encontraban cientos de escuelas, y todavía las hay vacías.

La espera por un DRO (Director Responsable de Obra), se hizo eterno, cada día se esperaba con incertidumbre los listados de escuelas, para saber si ya había un dictamen favorable, la esperanza de muchos era el semáforo verde. Muchas escuelas ya están laborando, pero apenas comienza la reconstrucción, y no es tan sólo material, es también emocional, física y social; los primeros días de clase han sido todo un reto para los maestros y autoridades, pues es recibir en los planteles a una comunidad escolar que aún tiene angustia, algunos miedo, la inseguridad que manifiestan por el recuerdo del desastre, ¡aún se palpa en el ambiente!, entonces nos preguntamos ¿Qué hacer? ¿Cómo abordar la currícula de cada grado y nivel ¿Cómo manejar la emoción a flor de piel? Quizá no sea el caso de todos, sin embargo casos como los mencionados se han presentado y ahora es deber de los educadores apoyar los procesos de reconstrucción.

La Pedagogía de Emergencia, una alternativa

No somos el único país que ha sufrido un desastre, existen países que han sufrido guerras, terremotos, [VIDEO] tsunamis, huracanas y otros tantos fenómenos naturales, por ello es que el creador de la Pedagogía de Emergencia Bernad Ruf, difunde actividades de apoyo educativo, su propósito es incidir en el desarrollo saludable de los seres humanos, donde a través de actividades recreativas, dinámicas y artísticas, se trabaje con los sentimientos y emociones para fortalecer la seguridad , confianza y capten de una manera consciente, reflexiva y duradera los conocimientos , esa es una ayuda pedagógica de emergencia, donde la meta es que el individuo o estudiante se interese nuevamente por lo que existe a su alrededor y valore las oportunidades que están a su alcance y busque con creatividad otras más. Para ello se proponen varias actividades específicas, así como terapias con base en un diagnóstico inicial y posteriormente después del trabajo con las dinámicas, se emite un diagnóstico final que aporta una descripción de los casos y recomendaciones de apoyo.

Esta es la estrategia con la que trabajarán muchas escuelas, esperando con ello atender al grueso de la población de las escuelas de nivel básico, y reconstruir poco a poco la estabilidad emocional y social de las comunidades escolares.