3

Ya llegó la temporada donde vemos desfilar a muchas mujeres de todas las edades, caracterizadas como uno de los personajes más emblemáticos de la cultura mexicana: "La catrina"; pero, ¿conoces el origen de esta huesuda tan elegante?

El nacimiento de las garbanceras y las míticas Catrinas

Vamos a remontarnos a principios del siglo XX, cuando Porfirio Díaz, el dictador, copiaba un poco la moda francesa y pretendía que México, un país rico en cultura pero pobre en infraestructura se convirtiera en una versión francesa a la mexicana y gracias a ello nuestro país comenzó a tener jardines en Reforma, edificaciones con estilo moderno y no podía faltar la moda en la vestimenta de las mujeres mexicanas de alta alcurnia, quienes impusieron un estilo ante las damas de cualquier estrato social, que renegando de sus raíces, pretendían parecerse a las francesas.

Ante esta situación tan curiosa, José Guadalupe Posadas y Antonio Venegas Arrollo, al ver el boom de la moda francesa en las damas mexicanas, decidieron lanzar una crítica mordaz e irónica a estas presumidas que imitaban una moda que no les acomodaba y que más bien hacía resaltar su casi nulo orgullo nacional. Siendo dos personajes innovadores y creativos, Posadas y Venegas se mofaron de los atuendos exuberantes de estas mujeres por medio de un volante con un grabado de la muerte y un texto que circulaba de mano en mano y que decía:

Remate de calaveras alegres y sandungueras

Las que hoy son empolvadas GARBANCERAS,

pararán en deformes calaveras.

Hay hermosas garbanceras,

de corsé y alto tacón;

pero han de ser calaveras,

calaveras del montón.

Gata que te pintas chapas

con ladrillo o bermellón:

la muerte dirá: "no te escapas,

eres un cráneo del montón".

Un examen voy a hacer,

con grata satisfacción,

y en él han de aparecer

muchos cráneos del montón.

A veces se llama Rita,

otras se llama Consuelo,

y otras le dicen Pepita;

a esas que la muerte grita:

"No se duerman que yo velo;

y en llegando la ocasión,

que no mucho ha de tardar,

heridas de un torzón,

cadáveres del montón,

al hoyo han de parar".

Hay rosas fragantes

porque compran pachuli

unas Trinis trigarantes,

y unas Choles palpitantes;

Dulces como pirulí;

pero también la pelona

que sin emoción,

"No olviden a mi persona,

que les guarda una corona

de muelas en el panteón".

Vienen las mañosas

que Conchas se han llamar,

y aunque sean pretenciosas,

sino mugre hasta mas Jar.

A èstas y las Filomenas,

que usan vestido zancón

y andan de algodón rellenas,

las han de acabar sus penas

la flaca con azadón.

Las pulidas Carolinas,

que se van a platicar

en las tiendas y a las esquinas,

y se la echan de catrinas

porque se saben peinar:

Han de dejar sin excusa,

los listones y el crepé,

y en el hoyo cual tasa,

se hundirán con toda y blusa

con choclos y corsé.

Las Marcelas y las Saras,

que al cine van a gozar,

vendiendo hasta las cucharas

y se embadurnan las caras

porque pretenden gustar.

Las Ramonas y Esperanzas,

las Anastacias famosas,

que son gurbias y muy lanzas

y parecen gatas manzas,

porque son muy labiosas.

Todas, todas en montón,

sin poderlo remediar,

en llegando la ocasión,

calaveras han de parar.

Como en cualquier cultura, la crítica es motivo de gozo para quien la emite, sin duda, Posadas y Venegas gozaban de esta mofa y crítica a la vestimenta de todas las mujeres vendedoras de garbanza en las plazas de la Ciudad de México. Este volante creado en 1913 por estos dos simpáticos personajes, les creó una fama inigualable post mortem, porque fue hasta que el Muralista Diego Rivera vistió elegantemente a una "Garbancera" para llamarla "La Catrina" y ponerla como centro de atención en su obra: "Un Paseo en la Alameda".

Lo importante de este emblemático personaje, es que con el tiempo ha pasado de ser una "mofa" a las mujeres a ser el ícono representativo de la celebración del "Día de Muertos" en México.

Y ya sea como obra plástica o literaria, la Catrina elegantemente vestida siempre engalanará altares y ofrendas del Día de Muertos. Pero hemos olvidamos que su origen y creación fue para lanzar una crítica a la necesidad de las mujeres por retomar una cultura extranjera y olvidarse de su raíces culturales. Quién lo diría, ¿verdad?