Es común y bastante extendida la idea de que el famoso Día de Muertos [VIDEO] que celebramos los dos primeros días de noviembre es de origen prehispánico; es decir, que son las reminiscencias de los festejos mortuorios previos a la conquista. No obstante, a pesar de la insistencia en ese tipo de origen, la verdad es que el Día de Muertos se remonta a la tradición católica y a percepciones europeas de la muerte, muchas de ellas medievales.

El origen de la celebración

Es innegable que los pueblos prehispánicos tenían una especie de "festejos" a la muerte, pero muchos de sus significados se han perdido hoy. Así se ha dejado en claro, desde hace más de 20 años en los cursos impartidos en el INAH, entre ellos, los dirigidos por la reconocida doctora Elsa Malvido.

En dichos cursos, varios aspectos del Día de Muertos [VIDEO] son desmentidos: como que la conocida construcción del altar de muertos en realidad remite al catafalco barroco, que es una construcción de tipo piramidal, cuyos tres niveles representaban el Infierno, el Purgatorio, el Paraíso y coronada con una representación de la muerte en la cima, decorado con papel tapiz, velas y cráneos sacados de los osarios.

El pan de muerto, por su parte, tiene origen en los festejos católicos medievales dedicados a los Santos inocentes, donde los panes hechos por las monjas de los conventos eran adornados con formas de huesos. Otro de los reconocidos mitos es la costumbre de "pedir calaverita," esto se remonta hasta la Baja Edad Media, donde la gente con pocos recursos pedían una limosna a personas adineradas, para hacer oraciones por ellos.

Esta costumbre viajó a la Nueva España en donde los dueños de esclavos daban "calaverita" para que sus trabajadores rezaran por ellos; con el tiempo esta tradición se modificó hasta lo que conocemos en nuestros días.

Según los historiadores del INAH, pensar que este festejo tiene vínculos directos prehispánicos "significa que no entendimos nada, puesto que es profundamente romano". Así pues, los historiadores afirman que esta falsa creencia tuvo su origen en los "intelectuales" mexicanos de los años treinta. El rechazo se ha vuelto común y se puede apreciar actualmente en gran medida, gracias a ese desprecio hacia el Halloween americano (festejo de origen celta), en pro de los festejos nacionales. Pero no queda más que aclarar que, antes que defender la "nacionalidad" de los festejos, se deben respetar en sus orígenes y significados originales.