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El lunes se presentaron en el Cinépolis Diana dos películas de terror, que reflejan lo más radical de las sociedades al norte de la frontera.

Primero un largometraje de Trent Haaga, actor, productor, guionista y director de un culto por la violencia sin sentido de la cultura de los Estados Unidos. Conocido por su reciente Cheap Thrills del 2013, e inspiración de proyectos menos difundidos como Citizen Toxie: The Toxic Avenger IV del 2000 y Hell Asylum del 2002.

Kill 68 - lanzada al mercado en este año - aparece como su debut como director. El show consiste de las peripecias de un joven white trash que debe superar su carácter retraído para dominar a una serie de mujeres, que lo conducen hasta lo más sórdido de la enfermedad cultural de su país.

Estamos hablando de un entretenimiento, cuyo terror implica tragarse muchos detalles que resultan inverosímiles. Contrario a lo que supone la realidad, en este filme las mujeres tienen el poder, asumen y controlan a un chavo simpático, que se deja conducir al crimen y la crueldad en todas las dimensiones de la palabra.

Es difícil aceptar un mundo, en el cual unos fajos de billetes tienen más importancia que la vida de distintos antagonistas, representando la perversión, la prostitución, la drogadicción y que expiran tan rápido como aparecen en pantalla.

No se trata de una realización centrada en la cinematografía, sino según expresa el autor en el internet, de aprovechar la era digital que permite realizar en 8 días todo lo que le brota de una imaginación, a vistas claras retorcida.

Trent no concede salvación, al mejor estilo de una tragedia, no triunfa sino el amor propio y al final la moraleja parece indicarnos que no es sano dejarse llevar por el poder de mujeres, cuyos atributos confunden a cualquiera; contradictoriamente no hay erotismo o desnudos frontales.

No había mucha gente en la sala; al contrario de lo que sucedió en la segunda presentación de la serie Quinceañera, remasterizada como largometraje. Para esta producción hubo sala llena y el equipo de Luchagore, encabezado por Gigi Saúl Guerrero, dio una amplia explicación de su breve carrera.

Una mujer delgada, vestida con un sugerente vestido negro, la aclamada directora de cortometrajes que le han dado la vuelta a los circuitos del terror [VIDEO] como "M de Matador" (parte del "ABC de la Muerte") y "Gigante", nos platica un poco de su lucha, misma que le ha ganado antes de los 30, el título de "nueva reina del terror latino".

Peculiarmente Gigi dijo haber salido de México a los 12 y haber sido educada en Canadá; de hecho su equipo es más bien de tipo caucásico; tanto el productor como el fotógrafo, pues el guionista ya no pudo quedarse para celebrar con el equipo un éxito más en su escalada.

También estaba Mathías Retamal, chileno canadiense que hace de malo y se ha convertido en muso de la productora y también actriz quién trabaja con él en M de Matador y otros proyectos aún en el horno.

Gigi explicó que quinceañera no estaba pensada para salir como largometraje, más bien Luchagore se ha enfocado en aprovechar la ola de la tecnología y la comunicación, para sacar ventaja de un muy corto lapso de atención que demanda un público adaptado, para disfrutar de contenidos en portables y ordenadores.

La serie de la Quinceañera atrajo la atención de Stage 13, el brazo web de Warner y gracias a esta intervención inesperada, se le ha dado vida a una historia que busca explotar las raíces mexicanas, mezclándolas con un arsenal, una masacre, una guerra de carteles y la estructura familiar de los migrantes.

No sentimos que sea el mejor mensaje para la juventud y la realización se hizo tan rápido, que no se puede hablar de cinematografía; se nota que apenas comienzan a desarrollar a sus personajes; lo que es cierto, es que del lugar común, se observa la capacidad de reinventar la vida de una mujer que a sus 15 años, debe superar situaciones por demás traumáticas.

Aunque como cine, la serie no va más allá de la matanza, Gigi y su equipo apuntan a ir convirtiéndose en precursores de una generación novedosa de historias que poco a poco irán revelando la identidad, detrás de su sangrienta necesidad expresiva.