El séptimo arte o conocido simplemente como “cine [VIDEO]” ha sufrido fuertes cambios a lo largo de la historia desde su invención por parte de los hermanos Lumiere y su primera película, “La llegada del tren”. Los procesos técnicos para la realización de las producciones cinematográficas siguen siendo casi la mismas y mejoran constantemente gracias a los avances tecnológicos, pero lo preocupante es si esto realmente favorece al cine o lo convierte en un superficial y simple entretenimiento, provocando que se olvide que es considerado un arte.

En las primeras décadas del cine, las películas filmadas por los directores, con presupuestos absurdos y poco uso de Tecnología comparado con lo que se maneja en la actualidad, eran máximas expresiones de los guionistas o de los mismos directores que plasmabas en la pantalla grande sus experiencias y pensamientos que provocaban empatía con la audiencia y los obligaba a reflexionar sobre la vida y situaciones cotidianas.

Traikovski y su crítica al cine moderno

Andrei Tarkovski, cineasta ruso del siglo XX, fue considerado como uno de los mejores y más influyentes del séptimo arte, y que realizó películas de alta categoría con una fotografía notable, diálogos interesantes, tramas profundas y escribió un libro unos años antes de su muerte llamado, “Esculpir el tiempo” (1986), donde podemos darnos cuenta de la visión sobre la vida que el cineasta ruso tenía y del proceso que tomaba para plasmarlo en el cine. En el libro también existe una crítica al cine que se gestaba en los años setenta y ochenta donde se transformaba en un producto comercial listo para ser vendido en grandes cantidades.

En los ochenta el cine se volvía repetitivo, con historias sin personalidad ni esencia que se filmaban en masa para el gusto de la gente y el ingreso monetario, y no importaba nada más que el dinero llegando al punto de desgastarse el concepto de arte en el cine, situación que todavía vivimos hoy en día.

La situación del cine en la actualidad

El cine ha evolucionado en muchos sentidos para bien y para mal, por lo menos más de la mitad de los filmes que se proyectan hoy en día carecen de originalidad, de esencia, de una historia profunda y con sentimiento que sea realista y capaz de empatizar con el espectador al punto de hacerlo reflexionar o pensar más allá de lo que se ve o vive. El cine se ha convertido en un concierto de impresionantes efectos visuales y escenografías montadas en cuatro paredes, dándole más protagonismo a la tecnología que a la misma historia o personajes. Se pueden ver cientos de películas con la misma trama lineal, simple y repetitiva pero con diferentes actores. Pero aún con todo esto, siguen existiendo directores y guionistas que consideran el cine un arte y dándole como nombre “cine de autor” dando a entender que veremos algo diferente, una perspectiva única de una persona que quiere que veas el mundo o situaciones cotidianas ser profundizadas, entregando verdaderas obras maestras dignas de disfrutarse en una sala de cine.