Hace unos días se llevó a cabo el desfile de catrinas en la Ciudad de México [VIDEO], el objetivo fue marchar para preservar las Tradiciones mexicanas frente a las injerencias culturales norteamericanas, es decir el Halloween. Con esto no podemos (ni debemos) tomar a estas alturas a las catrinas como una moda pasajera dentro de nuestra cultura, puesto que se han convertido en una tradición que ha llegado para quedarse, o al menos, es lo que así parece al momento.

No sólo son una expresión cultural que se exporta, sino que también sirven de escudo que nos protege en contra de lo externo. Su origen ha permeado distintos ámbitos, como la poesía [VIDEO], en forma burlona.

Sin embargo, en este momento vamos a explorar la construcción de su imagen, símbolo que ha trascendido el tiempo (y poco a poco, cada vez más, el espacio) para quedarse entre nosotros, como aquello que dice: ¡cultura mexicana!

¿Catrinas antes de que México fuera México?

Existe una figura anterior a la llegada europea que guarda un cierto parecido con nuestra actual catrina mexicana, esta imagen corresponde a al dios Mictlantecuhtli prehispánico, en español su nombre podría pasar a significar “señor del Mictlán (tierra de los muertos) o “nuestro señor el desollado”, su función es la de administrar la tierra de los que ya no están entre nosotros.

Se le representa como una figura humana, sin piel, aun con una pequeña musculatura debajo de su esqueleto, el cual lleva expuesto al aire libre.

El día de muertos él y su esposa Mictecacíhuatl velaban por los muertos que regresaban a la tierra de los vivos por un día, ¿te suena conocido?

Es debido a su representación quizá el prototipo más antiguo que existe de las actuales catrinas, sin embargo su significado es completamente distinto al actual.

Las garbanceras

Un grabador de principios del siglo XX inició con una muy peculiar pero potente forma de mensaje ilustrado, su nombre: José Guadalupe posada a.k.a. “el artista del pueblo”.

Posadas creó una imagen llamada “La calavera garbancera”, en donde podemos observar a una señora rica vestida a la más pura moda parisina del momento. La imagen hacía una burla de las señoras “bien” de aquel entonces, se burlaba de la preferencia de lo francés por sobre lo mexicano (recordemos aquí a Moe Szyslak con su “oh lala señor francés”). Posadas fue entonces aquel personaje que supo entrar en la esencia de lo mexicano, o mejor dicho, quien ayudó a crear dicha esencia, sería el Juan Gabriel antes de Juan Gabriel, o ¿es Juan Gabriel el Posadas de nuestros días?

La imagen de Posadas sería retomada poco tiempo después, dando los toques finales a nuestras actuales catrinas.

¿Frida Khalo?

Hagamos ahora un salto temporal de por lo menos poco más de 500 años y pensemos, ¿qué tendría que ver esta pintora con el origen de las catrinas?

Como es bien conocido, la autora considerada también como símbolo mexicano estuvo casada con Diego Rivera, autor de “Sueño de una tarde dominical en la alameda central” obra que al centro nos muestra por primera vez el arquetipo de Catrina que conocemos hoy en día, su significado, muy sencillo, es una burla de las señoras nice de la alta sociedad mexicana de principios del siglo XX.

Paradójicamente esta burla de quienes prefieren lo extranjero a lo nacional, es decir, a lo mexicano, se quedó como símbolo de lo nacional.

Tenemos hoy en día a las Catrinas como un elemento que nos hace sentirnos orgullosos de ser mexicanos, y con ellas se nos reconoce en el mundo, su imagen se encuentra no sólo en los disfraces de día de muertos, sino que también ha llegado al cine, pintura, fotografía, etc.

Reconocemos por medio de las Catrinas a lo nacional, representando a quienes preferían lo extranjero, no olvidemos aquella frase tan nuestra de “vienes muy catrín” lo cual es en cierta forma una justicia poética, pues pensemos… ¿Qué sabríamos de la vida si no es por la muerte?