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A través de los años, la humanidad cambia constantemente y, actualmente, las redes sociales juegan un papel importante en la vida diaria de una sociedad, la cual se ha hecho dependiente de ellas. Las redes sociales se han adaptado para ser medios de comunicación y estar informando en tiempo y forma sobre un acontecimiento importante para la humanidad.

El tiempo y daños

Ha pasado un mes del Sismo que sacudió la ciudad de México [VIDEO]y otros Estados de la República Mexicana, al igual que ha pasado un tiempo del siniestro que devastó un 7 de septiembre en la madrugada-noche a Chiapas y Oaxaca [VIDEO], y de los cuales la ciudadanía se había olvidado de ellos.

Las redes sociales, denunciaron y anunciaron del desastre natural y a la par del comportamiento social, que dejó mucho de qué hablar y desear. Después del sismo, las personas decidieron intervenir para rescatar a aquellas personas que quedaron lesionadas o atrapadas en algún inmueble de la ciudad de México.

Mientras los medios de comunicación hacían el papel de transmitir lo sucedido y lo que estaba ocurriendo en aquel instante en que jóvenes y adultos iniciaron la operación improvisada de salvar o auxiliar alguna vida humana o animal.

Por otro lado Oaxaca y Chiapas se quedaban aún más en el olvido, los centros de acopio que se habían instalado en puntos clave de Estados, municipios o pueblos (ayuntamientos o zonas centro), no recibían víveres para los damnificados y que, los vehículos en los que las donaciones por parte de otros países o empresas privadas, sufrían asaltos, accidentes e inclusive se les perdía el rastro; en las noticias solo se informaba de carreteras destruidas y que el acceso a las zonas donde ocurrió el terremoto del 7 de septiembre, era difícil.

La decepción humanitaria

De regreso a la Ciudad de México el día 19, la ayuda no tardó en llegar, inmediatamente comenzaron a llegar personas con agua, comida, herramienta para cavar y dar con algún superviviente. Las imágenes transmitidas por televisión, hacían que la piel se erizara al ver como México se levantaba, que la sociedad le puede ganar al Gobierno.

Pero también esa sensación de orgullo y alegría por ver a un pueblo unido para salvar a alguien de los escombros, poco a poco se fue convirtiendo en decepción, puesto que en algunas zonas afectadas por el sismo, la gente mostraba el otro lado de un ser humano, aprovechándose de la situación en que la seguridad no estaba presente en zonas como Santa Fe, saltaron personas que decidieron robar a conductores y transeúntes.

Gente que se hacía pasar por personal de protección civil, entraban a casas o locales semi-destruidos por el siniestro a robar cosas de valor, dinero, joyas, aquellos electrodomésticos que se habían salvado de estar destruidos.

Personas que se hacían pasar por rescatistas o “expertos en daños a inmuebles”, engañaban a familias para entrar a su casa y asaltarlos.

Actitudes negativas que tenemos como personas al aprovecharnos de gente en condiciones vulnerables y las cuales se dieron a conocer en redes sociales, sin embargo, noticieros reconocidos aun se abstenían a reconocer estos actos delictivos, denuncias que llegaban a cuentas oficiales de diversos medios de comunicación y los presentadores insistían en que no darían un reporte oficial hasta que hubiese pruebas o el gobierno de la Ciudad conformara los atracos.