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La revista Taller fue un proyecto editorial emprendido por Octavio Paz y Efraín Huerta, a través de una revista homónima que publicó doce números entre diciembre de 1938 y febrero de 1941. Allí escribieron personajes como: José Revueltas, Rafael Solana, Alberto Quintero Álvarez, Manuel M. Lira, Neftalí Beltrán, Efrén Hernández, Enrique Gabriel Guerrero, Rafael Vega Albela, Carmen y Salvador Toscano, Vicente Magdaleno, Octavio Navarro, Mauricio Gómez Mayorga, Manuel Lerín y José Alvarado, todos nacidos entre 1910 y 1915, lo que generacionalmente los vuelve en términos culturales herederos de la tradición del Ateneo de la Juventud de Antonio Caso, de los Estridentistas de Manuel Maples y Fermín Revueltas y de los Contemporáneos de Carlos Pellicer y Xavier Villaurrutia.

La revista, su propósito y sus lecturas

Octavio Paz describe el objetivo del proyecto, vinculándolo a una antropología del mexicano que aún queda por conquistar.

“Si heredamos algo, queremos con nuestra herencia conquistar algo más importante: al hombre. Es decir, la tarea - llamemos así a nuestro destino - es profundizar la renovación iniciada por los anteriores. Llevar a sus últimas consecuencias la revolución cultural, dotándola de un esqueleto de coherencia lírica, humana y metafísica…El problema en México no es de generaciones...sino de trabajo, de esforzada conquista. Tenemos que conquistar una tierra viva y un hombre vivo. Tenemos que construir un orden humano, justo y nuestro. Por eso nosotros no heredamos sino una inquietud; un movimiento, no una inercia; un estímulo, no un modelo…Tal es el sentido de Taller que no quiere ser un sitio en donde se asfixia una generación, sino el lugar en donde se construye el mexicano y se le rescata de la injusticia, la incultura, la frivolidad y la muerte.”[1].

Los miembros de Taller incursionan en una serie de lecturas que les permiten ampliar un horizonte de experiencia cultural hacia Europa y Sudamérica: Nietzche, Heidegger, Ortega y Gasset y Freud. Así como la narrativa de Pablo Neruda, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Antonio Machado y otros. Declarándose a sí mismos como herederos y continuadores de los Contemporáneos, pero inclinándose por un estilo más libre y sin ataduras, colocándose incluso en las antípodas del realismo socialista, la narrativa social y la política de la época. En el caso de la lectura de Baudelaire, esta generación de intelectuales compartió afanosamente las traducciones de Enrique Diez Canedo, quien hacia 1938 ya vivía en México y colaboraba con la Universidad Nacional de México y La Casa de España.

El final de una época

Efraín Huerta fue Director editorial de la revista hasta el cuarto número y a partir del quinto (octubre 1939), Octavio Paz se hizo cargo de ella.

José Revueltas ya no siguió escribiendo allí, se concentró en El Popular al igual que Efraín Huerta, donde desarrollaron un estilo políticamente más combativo. Con la llegada de Paz, Taller dio un vuelco editorial y abrió las puertas a: León Felipe, José Moreno Villa, Antonio Machado, Luis Cardoza y Aragón y María Zambrano, entre otros.

Por la calidad de las plumas que giraron en torno a Taller, por sus traductores y por la influencia de la filosofía moderna y la literatura de vanguardia en la conciencia de sus redactores, el proyecto editorial de Efraín Huerta y Octavio Paz, marcó a una generación de escritores en las décadas siguientes, constituyéndose además en uno de los espacios narrativos más importantes de la cultura mexicana durante la primera mitad del siglo XX.

Notas

[1] Octavio Paz. "Razón de ser", Taller, núm. 2, abril de 1939, Pp. 32-33. Consultada en Taller. Poesía y crítica, (1938-1941); México, Fondo de Cultura Económica, Edición facsimilar en 12 tomos, 1982.

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