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Las expresiones que revisten los centros culturales están a cada paso que damos. El trecho Balderas entre el Metro y el Centro de la Imagen, no parecen haber cambiadon, siendo una librería al aire libre como pocas, pero en cada rostro se mira la dimensión gráfica de la realidad.

Enfrentamos "Dos ensayos acerca de la naturaleza y el destino del hombre". Con su obra José Luis Cuevas nos entrega al mexicano corrompido en cuerpo y alma; depurado con la anestesia de la cámara.

Valiéndose de lo cotidiano, el fotógrafo al principio de sus cuarenta, critica la experiencia del mundo, instalado en su estudio o como pasajero de ambulancia.

La búsqueda nos encara con la grosera visión del desnudo grotesco, inclinando su punto de vista hacia la enfermedad, el lado oscuro de la realidad. [VIDEO]

Celebrado por Jóvenes Creadores, tras realizar residencias en Francia y Colombia donde ha cundido su arte, el Sistema Nacional de Creadores lo estimula, para continuar haciendo un filtro que quiere al mismo tiempo desnudar la vida, por medio de la muerte, que oscurecer el fondo para contornear el espíritu.

La postmodernidad puede palparse en fracciones de segundo, que nos ponen al día con el fanatismo y las creencias, de distintos grupos humanos actualmente; y lo mismo nos violenta con acercamientos más conceptuales, en un video donde contrata un tipo de servidumbre especial, que se somete al capricho del autor.

No menos horrible, el trabajo de Antonoine d´Agata.

En este caso, la imagen se tiñe de rojo y se fragmenta para perturbarnos con la carne. Desde el anonimato, sus personajes están curtidos por una dolencia generacional, por una confusión, sobre del significado y el propósito de la existencia.

La explosión del foto mural se subraya con una hoja, donde quedan inscritos algunos poemas, cuya lectura no ofrece salvación, que no sea el desprendimiento, hacia los estados de narcosis y la sublimación total del orden racional, hacia los estados de euforia sexual.

Presenciamos la moral resquebrajada en retratos que exhiben al artista, como un cómplice de su propia entrega, a los submundos, donde no queremos habitar. El artista nos describe a la orilla de la muerte, embrutecidos por una tecnología pérfida, que nos desapega del un origen sensible, basado en la inteligencia del cuerpo.

Codex reduce la violencia a un encuadre, pero recrudece la sensación, proponiendo un erotismo sucio, que tilda hacia la enfermedad de un cuerpo social pasivo; atado como consecuencia de la inercia en la historia, a un ensimismamiento automatizado, a necesidades inventadas y a la imposibilidad de superar los vacíos estructurales en lo humano.

Al fondo del pasillo Diana Thater ha instalado dos piezas que promueven un aura distinta. La estrujante necesidad de revertir el estado fallido de la economía, nos conmina a mirar de nuevo hacia la sabiduría de la Naturaleza.

Continuous, Contiguous y Red Flowers proyectan hacia otro contexto del arte visual. Sin ser menos crítico, el trabajo de Diana nos tranquiliza momentáneamente, mientras nos metemos en sus proyecciones de luz, montadas en pantallas y en el piso de modo horizontal.

El contenido político permanece, pero la atracción estética de lo cotidiano en el recurso de la naturaleza y los juegos de luz y sonido relajan la consciencia, que debe redimensionar el problema, también monstruoso en la aparente inocencia del campo, las flores y las abejas; sobre todo en su relación con la humanidad.

Con este repertorio, el Centro de la Imagen se integra al Festival Internacional de Fotografía 2017, que comprende exposiciones simultáneas en el MUNAL, MRTAC, MNAH, CENART y Museo del Amparo, entre otros.

En seguida, el recorrido nos retorna a través de los mismos espantos y culmina con un audiovisual, que también atiende la difícil situación de seguridad [VIDEO] ante la injusticia, el abuso y el clamor de cientos de miles.

Pese a ser una hora tranquila, las galerías del Centro de la Imagen están guardadas por una decena de policías, que así mismo nos hacen contemplar el absurdo, entre los peligros anunciados afuera, el valor de las mercancías culturales y el sentido mismo de un museo.