En 1885 Peter Carl Fabergé diseñó y creó el primero de los huevos de Pascua encomendados por el zar Alejandro III de Rusia. El emperador le regaló este valioso obsequio a su esposa, María Fiodorovna, durante la celebración del calendario ortodoxo. Este huevo de Pascua era una joya ovoidal e incluía en su interior una sorpresa.

En 1916, el artesano ruso Fabergé creó fabulosas joyas, únicas e irrepetibles por lo intrincado y complicado de sus diseños y mecanismos, con la referida sorpresa en miniatura: un reloj, un tren, un carruaje, un medallón con los retratos en esmalte de los herederos de la Casa Imperial, entre otras obras maestras de orfebrería.

Las joyas diseñadas y elaboradas por Fabergé eran encargos realizados por los zares, Alejandro III y posteriormente su hijo, Nicolás II, para sus esposas. Sin embargo, otros pedidos de orfebrería Fabergé también los realizaban millonarios y aristócratas de principios del siglo XX.

Para crear estas piezas de joyería exquisitas, Fabergé utilizaba materiales como el platino, oro y esmalte en más de 100 tonalidades.

Los huevos de Pascua de oro de Fabergé

El negocio de orfebrería de Peter Fabergé rápidamente experimentó un marcado crecimiento, teniendo como cliente a la familia reinante de Rusia, al convertirse en el joyero de la nobleza. Sin embargo, en 1917 ocurrió la Revolución Bolchevique, lo cual provocó la huida de la familia Fabergé, con la consecuente pérdida de algunos de los huevos de Pascua convertidos en joyas.

Debido a los efectos devastadores de la Revolución Bolchevique, la familia Fabergé se vio forzada al exilio y perdieron los derechos sobre su apellido. Luego de largos años de fuertes disputas comerciales, la familia recuperó el apellido Fabergé y los herederos relanzaron la marca en el año 2009, trayendo de nuevo a las tiendas de joyerías [VIDEO] la maestría del joyero ruso Peter Fabergé.

Actualmente se han recuperado 43 huevos de Pascua Fabergé, de los cuales 10 se encuentran en el Kremlin Armoury Museum; otra decena está repartidos en museos de Estados Unidos, los cuales han sido donados por millonarios y el resto está en manos de coleccionistas privados como la Reina Isabel II, quien posee tres y el magnate petrolero Viktor Vekselberg.

Los huevos de Pascua Fabergé son una obra de Arte en orfebrería muy costosa, que solamente está en manos de coleccionistas millonarios, porque en promedio pueden llegar a costar 1 millón de dólares. No obstante, uno de ellos, conocido con el nombre el Huevo de la Coronación fue subastado en 18 millones de dólares.