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En tiempos en que las audiencias se encuentran ávidas de corear canciones en eventos multitudinarios, con recintos abarrotados y unas divas que levantan pasiones, surgen figuras como Mon Laferte, Carla Morrison, Julieta Venegas y pocas más, porque también es un hecho que las verdaderas audiencias masivas siguen teniendo por debilidad el pop con sus canciones sencillas y pegajosas, que se interpretan con playback en medio de coreografías espectaculares.

En un limbo mediático, con alcances menores y poca espectacularidad, pero muchos y muy provechosos argumentos, se encuentra Leiden.

Herencia afortunada

Leiden Gomis Fernández nació en La Habana, Cuba, en 1987.

Es nieta del poeta cubano Roberto Fernández Retamar, aunque se ha criado como mexicana en Guadalajara, Jalisco. Su voz tiene una tesitura suave, pero a la vez puede llegar a ser muy potente. Su aspecto facciones finas y mirada fuerte, nos deja entrever a una creadora e intérprete sensible y sin pretensiones. En esta era de medios audiovisuales digitales y de alcance internacional, en el que las estrellas ya no cuentan incondicionalmente con la radio o la televisión para alcanzar difusión masiva, Leiden ha sabido abrirse camino por medio de producciones propias. Ha editado hasta ahora dos discos y tiene multitud de videos subidos a YouTube.

Un bajo perfil

Queda claro que Leiden no cuenta con los grandes medios o patrocinios, ya que la estética de sus videos se basa en la posproducción, realizada probablemente con Pro Tools, un software de uso profesional pero accesible al usuario no corporativo.

Algunos videos permiten ver que ella canta en un micrófono BM-800, que evidentemente no es de una marca reconocida, pero que está haciendo las delicias de podcasters y youtubers gracias a su bajo costo y enorme rendimiento (servidor da fe de ello, pues con él me desempeño en un programa de radio por internet). No obstante, sus presentaciones se notan cada vez más elaboradas y van creciendo en lo que a producción se refiere.

Pese a lo rudimentarios que pudiesen parecer los medios de Leiden, de poco en poco se va convirtiendo en un fenómeno mediático con huestes de seguidores que se deleitan con sus canciones, ya sea a través de sus discos, videos, o incluso presentaciones en vivo, de entre las cuales destaca una que realizó gratuitamente y sin previo aviso en la plaza Fundadores de Guadalajara, justo el 2 de noviembre (Día de Muertos) de 2016.

Las voces de Leiden

En el estilo de Leiden, pareciera que encontraron nido, cual pájaros que vagaban sin rumbo, las voces, los espíritus de otras intérpretes, algunas en activo, otras ya retiradas, y otras fallecidas.

De inicio, su fraseo y la cadencia, sobre todo en piezas como Cuando soñaba, recuerdan a Julieta Venegas y a Natalia Lafourcade.

“Lo único que pido es que regrese a mi cama esa luna extraña que melodías me cantaba cuando soñaba…”

De igual manera, sus falsetes recuerdan a los de Joni Mitchell, aquella canadiense, símbolo de la imaginería hippie que terminara por consagrarse en los años 70.

El Al mar, pareciera que estamos escuchando a Joan Baez, aquella diosa del folk que conquistara a Bob Dylan [VIDEO], tanto en lo musical como en lo sentimental. Su timbre intimista y melancólico nos canta su muy particular odisea.

“Y andar, y andar, y andar, y andar… Mis ojos deben encontrar los sueños que le dije al mar”

En Ninguna parte, pareciera que no ha muerto la querida y muy extrañada Rita Guerrero [VIDEO], y que su grupo Santa Sabina vuelve a tocar como si nada hubiese pasado. Bajo, guitarra y voz, resultan en un homenaje aparentemente inconsciente a aquel baluarte del rock mexicano. Esto sin mencionar la lírica introspectiva y la atmósfera etérea.

“Y el amor encontró fabulosa fortuna, pues creía que había un destino, y ahora sabe que no hay un lugar…

Corre, que es tarde para llegar a ninguna parte”.

Encontramos en la canción Por reírnos ciertas explosiones vocales que nos remiten al estilo vocal de la islandesa Björk, quien igualmente puede ir desde lo más sutil y cadencioso hasta el franco alarido, pero sin necesariamente abandonar la estética. Igualmente, en esta pieza se palpa un fraseo intenso y de franco disfrute, que evoca a Cecilia Toussaint [VIDEO], otra muy importante rockera mexicana.

“Alzan flores en las manos y un jardín de asombro el corazón.

El suelo se agita si me abrazas, porque tengo de almohada la pasión”

Futuro promisorio

La calidad compositiva e interpretativa de Leiden, quien, por cierto, también toca diversos instrumentos de cuerda y percusión, son elementos suficientes como para que haga historia. Pareciera que la acompañan los espíritus de mujeres geniales y luminosas, que han tenido a bien infundirle parte de su magia.

El tiempo y la constancia de esta artista naciente, así como su perseverancia ante un medio que no pone las cosas para nada fáciles, obrarán la magia necesaria para que Leiden se convierta en una artista de reconocimiento y alcances internacionales, muy a la altura de la calidad que ya muestra y de todo aquello que podemos vivir y revivir a través de su voz y de sus letras.