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La noche del jueves 30 de noviembre, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se presentó Yasmina Khadra para hablar acerca de la literatura y acercarse a sus Lectores mexicanos con su recién obra publicada en español por Editorial Alianza. Yasmina es un autor poco convencional: un ex-comandante argelino, Mohamed Moulessehoul, que escribe en francés, bajo un seudónimo femenino y con una imaginación y libertad desbordadas, más fuertes que cualquier censura que se le quiera presentar. Su aporte a la literatura universal es innegable, a pesar de no ser muy conocido, debido a la (ahora, anterior) dificultad de conseguir sus libros traducidos al español.

En su visita a tierras tapatías [VIDEO], nos regaló, más que un resumen de sus libros, las palabras que tan bien sabe manejar y es que aunque Khadra señaló que nació para escribir, puesto que desciende de una tribu de poetas y no de narradores orales, como dijo Alberto Ruy Sánchez, moderador de la mesa, el escritor es también un excelente orador. En menos de 60 minutos, todos los presentes estábamos convencidos de su visión del mundo a través de la literatura, ese puente que debe de construirse para comunicarnos entre nosotros.

Si bien la conferencia de Khadra se anunció como una presentación de sus más recientes libros: La última noche del Rais y Dios no vive en La Habana, el autor aprovechó para hablar de los temas recurrentes en sus obras: la libertad, la solidaridad, la empatía y las pasiones humanas.

Comprometido con el mundo al que pertenece y los problemas que él mismo ha vivido en carne propia, abarca temas políticos y sociales, siempre rescatando los sentimientos más humanos.

"Escribir bien es un verdadero combate"

Por último, se despidió diciendo que está trabajando en su primera trilogía de libros, en ella, hablará de México. Debido a que en el mismo año apareció dos veces en una lista de objetivos terroristas, el escritor tuvo que exiliarse de Argelia, situación que lo trajo a vivir un tiempo a la Ciudad de México. Es por ello que trabaja en contar una historia que sucede en nuestro país.

Más que un escritor, podríamos llamar a Khadra constructor de puentes, esos de los que él habla como caminos que conectan a la humanidad y que siempre están ahí, aunque los bloqueen personas que no quieren que nos encontremos. Yamisna Khadra nos recuerda en cada texto y en viva voz, que todos tenemos el mismo lenguaje porque sabemos qué es el bien y qué es el mal, y las palabras están ahí, para romper fronteras, para rescatar nuestro libre albedrío, para unirnos y también, por qué no, para usar al libro como si se tratara de una alfombra voladora.