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A ochenta años de su nacimiento

Este año se cumplen ochenta desde que, José de Jesús Fidencio Síntora Constantino mejor conocido como el Niño Fidencio, dejó de existir.

La leyenda que se cuenta entre sus feligreces cada marzo u octubre en que se le festeja, señala que el Niñito, como cariñosamente se refieren a él, dijo que regresaría de la muerte al tercer día, como lo hizo el propio Jesucristo. Sin embargo, al segundo día, las autoridades sanitarias del estado de Nuevo León, en el noreste mexicano, a dos horas de la frontera [VIDEO] con los Estados Unidos, no lo permitieron, pues llegaron a realizar la autopsia in situ y no dejaron que llegara la fecha señalada para su resurrección.

Fue el gobierno quien realmente lo asesinó, cuentan sus adoradores.

El Niño Fidencio, de entre el atlas de santos pop mexicanos que existen, es el más importante al noreste de México. Su fama la realizó en un ejido llamado Espinazo, que pertenece al Municipio de Mina en el industrioso estado de Nuevo León, a dos horas en carro de Monterrey, una de las ciudades más cosmopolitas del país.

Hoy en día, se le festeja en los meses de Marzo, en honor al honomástico de San José y en Octubre por ser las fechas en que nació y murió, en 1938. Su fama fue tal mientras vivió, que hasta el propio presidente de México en esa fecha, le visitó a bordo del tren presidencial El Olivo.

En esas celebraciones, los visitantes pueden ver infinidad de cajitas ataviadas de personajes diversos como Pancho Villa, Emiliano Zapata, la Niña Aurorita y muchos más.

Las cajitas, son quienes en nuestra época curan en nombre del Niño Fidencio. Estas, mediante una estudiada técnica dominada por ellas, entran en trance y pronto comienzan a hablar como niñito, de ahí el apodo a Fidencio, pues por una enfermedad nunca pudo desarrollar la voz ni el vello facial ni púbico, y empezar la curación del enfermo que se le acerque.

Un santo pop que disuelve la frontera

Así mismo, cada año, se dejan ver muchos mexicoamericanos, que desde los lugares en los que viven en los Estados Unidos, llegan a rendirle honores a fidencito como también se le conoce. Estos llegan a pagar mandas o sanar de alguna dolencia mediante un ritual tan sui generis que sin duda da para otro artículo.

Nacido en Iramuco, Guanajuato, llegó a la Hacienda de Espinazo en el estado de Nuevo León, la cual era propiedad de un alemán de nombre Theodoro Von Vernich, al finalizar la Revolución Mexicana. Éste, quien al ser curado por el joven José Fidencio de unas dolencias en la espalda, mediante masajes y sobadas con el uso de ungüentos caseros fabricados por él mismo, le prometió que lo haría famoso y que comunicaría a todo México sus habilidades para curar, mismas que obtuvo de una aparición divina que se le presentó mientras descansaba recargado en el tronco de un árbol pirul, el cual aún se conserva en Espinazo y es parte fundamental del ritual.

De esta forma se dio inicio y se continua con una de las fiestas más tumultuosas en honor a un santo pop mexicano, la cual sin lugar a dudas, no deja de ser un excelente lugar para conocer y tomar unas fotos espectaculares así como lo han hecho desde Pedro Valtierra hasta la propia Mary Ellen Mark y Graciela Iturbide.