Una de las cosas más difíciles de cocinar en una parrilla de carbón es una pechuga de pollo sin hueso. Con demasiada frecuencia uno de los resultados es que se quema por fuera y se seca por dentro. Sin embargo, unos simples pasos asegurarán que cocinar las pechugas de pollo con fuego producirá algo jugoso y suculento cada vez.

Use un frote en seco

La primera clave para cocinar pechugas de pollo favorables es un Dry Rub. Puedes ser creativo, dependiendo de cómo quieras que tu pollo quede. Una alternativa realmente picante es combinar el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el chile en polvo, la pimienta de cayena y el pimentón, aunque debe encender el chile en polvo y la pimienta. [VIDEO]

Un frote seco que tiene un poco menos de calor, pero con el mismo sabor consistiría en ajo en polvo, cebolla en polvo y algunos condimentos italianos como orégano, albahaca y perejil.

A algunos les gusta con ajo en polvo, jengibre y dos indios.

Calor directo e indirecto

A la mayoría de los parrilleros les gusta mantener las cosas simples con las pechugas de pollo sin hueso, chamuscándolas por un lado durante unos minutos, y luego por el otro por casi el mismo tiempo. Pero una mejor manera de obtener una pechuga de pollo real y jugosa cocinada a la parrilla es una combinación de calor directo e indirecto.

Cuando coloque el carbón [VIDEO] en la parrilla, empuje todos a un lado. Luego, enciende el carbón y espera hasta que los carbones se vuelvan ceniza y brillen de rojo.

Usando pinzas y guantes, coloque las pechugas de pollo directamente sobre el carbón. Debe dorar los dos lados a fuego directo durante unos dos minutos por cada lado. Luego, debe mover inmediatamente el pollo al otro lado de la parrilla, lejos del calor directo, y cerrar la parte superior de la parrilla. De esa manera no quemará el exterior del pollo y secará por dentro.

¿Cómo sabes cuando el pollo está listo?

Por lo general, cuatro o cinco minutos con calor indirecto serán suficientes para cocinar completamente las pechugas de pollo, algo crítico ya que el pollo crudo puede contener enfermedades transmitidas por los alimentos.

Un termómetro de carne te ayudará a asegurarte. Una lectura de 165 grados Fahrenheit indica que el pollo está listo. Quítelo de la parrilla con pinzas mientras usa guantes. Sirva con un delicioso acompañamiento, como arroz integral o macarrones con queso, una ensalada verde y una bebida fría, como té helado o limonada. Alternativamente, puedes rebanar el pollo y servirlo como fajitas. [VIDEO]