Irena Sendler fue una enfermera polaca nacida en 1910 que se crió en el seno de un hogar católico, su padre era médico y murió de tifus por atender a pacientes judíos que sus colegas rechazaron. A su muerte la Asociación de Judíos en Varsovia decidió hacerse cargo de los estudios de Irena, así fue como se convirtió en trabajadora social y enfermera. Irena era una chica dulce y bondadosa que aprendió de su padre a ayudar a todas las personas sin importar su religión. Esas nobles enseñanzas y su creciente simpatía por los judíos la llevaron a tomar una de las decisiones más impactantes de su vida.

La Segunda Guerra Mundial llega a Varsovia

Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes crearon en Varsovia el gueto [VIDEO] de judíos más grande de Europa.

Durante ese tiempo, Irena Sendler “perfeccionó”una técnica muy particular: meter a niños pequeños en maletas, sacos y ataúdes. Pero no siempre fue así; en un principio convencía a los soldados alemanes de que los niños estaban enfermos de tifus y que era necesario trasladarlos al hospital, así logró salvar a algunos niños judíos; poco tiempo después fue descubierta su artimaña y le prohibieron seguir sacando niños del gueto. Fue ahí donde comenzó a sacarlos escondidos en maletas, costales, cajas de herramientas ¡y hasta ataúdes! Incluso algunos bebés fueron drogados y sacados como cargamento, tal fue el caso de una pequeña de cinco meses que después fue llamada "cucharita de plata". Cuando fue descubierta la apresaron y fue torturada por la Gestapo, pero ni así consiguieron que confesara dónde se encontraba la lista de los 2500 niños que había logrado salvar ni el lugar donde se encontraban cada uno de ellos.

La sentenciaron a muerte pero logró escapar.

Finalizada la guerra, Irena sacó la lista del escondite en el que la guardaba por si a ella le pasaba algo y la entregó a una organización que ayuda a familias judías a reencontrarse, y fue así como los 2500 niños salvados pudieron ser criados por sus parientes más cercanos y sobrevivir a la tragedia del exterminio en la Segunda Guerra Mundial.

Con los años su hazaña fue difundida entre los judíos, quienes la consideran una verdadera héroe del Holocausto. Incluso en 2007 recibió la merecidísima nominación al premio Nobel de la Paz, misma que por desgracia no ganó.

En el año 2008 murió en paz, sabiendo que había cumplido con su deber en su juventud y que esa hazaña le dio sentido a toda su vida.