La aparición de millones de recetas en todas las culturas y grupos poblacionales ha generado diversas formas de cocción de los alimentos. Hoy en día existe una gran variedad de alimentos disponibles en los supermercados debido a la industrialización. Otro elemento que favorece la aparición cada día de muchas recetas es el amplio desarrollo tecnológico que ha llevado a la cocina increíbles electrodomésticos para cocinar. Los equipos para cocinar de última generación están disponibles en muchísimos comercios e inclusive también se pueden adquirir en tiendas online. Desde batidoras, hornos, sartenes, licuadoras, extractores de jugos; todo ellos prometen cocinar rápido, seguro y conservando los nutrientes de los alimentos.

Esta gran diversificación tanto de los ingredientes, como de los electrodomésticos - sin duda - han impactado en la cocina.

Otra gran ventaja para los comensales y los dueños de los restaurantes, radica en la expansión que ha tenido la carrera de los chefs profesionales. Muchos son los jóvenes y las jovencitas que se interesan cada día por estudiar para ser ‘chef de cocina’, por la alta demanda laboral de profesionales en esta área, especialmente en las naciones desarrolladas. Teniendo como ventaja un alto sueldo y la posibilidad de viajar de un país a otro e inclusive trabajar en barcos cruceros.

En cuanto a la forma de preparación de las comidas, teóricamente no existen buenos o malos métodos de cocinar sino, en la práctica, buenas y malas maneras de proceder. Un buen método de cocción es aquel que preserva, hasta el máximo, el valor nutritivo de un alimento y asegure su fácil digestión, sin importar qué se cocine, no como.

La tecnología también llegó a la cocina

Los aparatos modernos como las ollas de presión, freidoras con termostato, sartenes y moldes con revestimientos antiadhesivos y los hornos de microondas, permiten cocinar en condiciones dietéticas mucho más favorables que en otros tiempos, produciendo cambios importantes en las costumbres culinarias.

Al hervir los vegetales se pierden las vitaminas

De acuerdo con su naturaleza, los alimentos se modifican más o menos en el cocimiento. Las hortalizas deben consumirse crudas, especialmente aquellas que son blandas como los tomates, pepinos, lechugas, col y raíces jóvenes; éstas no contienen almidón. Para todas ellas, la cocción mejora la digestión y con frecuencia el sabor, pero ocasiona una disminución importante de vitamina C, la cual se calcula hasta un 85%, además de una pérdida más moderada de vitamina B1 y de elementos minerales [VIDEO].

En el caso de las hortalizas, las mejores cocciones son rápidas y utilizando solo un poco o ningún líquido.

Se recomienda cocinarlas con la cáscara cuando sea posible; ésta constituye una buena barrera contra las pérdidas de vitaminas por disolución.

Cruda o cocida una hortaliza fresca debe haber sido, bien lavada en agua corriente, pero no remojada, porque las vitaminas se disuelven el en agua del remojo. También deben ser peladas, cortadas o rasparse - en lo posible – con utensilios inoxidables, porque la vitamina C es sensible al oxígeno. Las hortalizas deben ser preparadas lo más pronto posible, al momento de consumirse para evitar su oxidación. Toma en cuenta estas recomendaciones a la hora de cocinar y estarás alimentando de la mejor forma posible a tu Familia.