La aventura comienza al tomar la Avenida Constituyentes hasta Santa Fe para después seguir por la libre hacia Toluca; y es ahí donde se encuentra, la salida al Parque del desierto de los leones que aloja áreas verdes, zona de comida y el increíble vestigio arquitectónico de una ex Convento de los Carmelitas descalzos.

Pero antes de llegar hasta la parte de arriba del Parque Nacional la parada obligatoria es La Venta, el diamante en bruto de la gastronomía garnacha de fin de semana, unas quesadillas con tortillas hechas a mano; o unos sopes, tlacoyos, chilaquiles acompañados de una cervecita no se le pueden negar a nadie.

Una vez comidos y bebidos subimos hasta el final del sendero, andando entre familias que llevan su carne para asar en las parrillas localizadas a los largo del camino, otros preparan la música para la comida mientras los niños juegan con un balón o brincotean en el jumpling.

El monasterio y su magia.

Una vez atravesando la taquilla, dónde pagarás la módica cantidad de entrada de 16 pesos, podrás sumergirte en la historia del convento que data del siglo XVII, que servia como un lugar de retiro y meditación para la orden de los Carmelitas descalzos y todo aquel que decidiera o se le obligara al retiro.

Los restos bien conservados del monasterio relatan las historias de la época, cómo cuando, después de la independencia la orden abandonó el lugar, que ahí fue la bienvenida a Maximiliano de Habsburgo y Carlota a su llegada a méxico; y que, al pasar de los años, se ha convertido en guarida de ladrones, una fábrica de vidrio, algunos incluso rumoran de una fábrica de dinero falso; y hasta una vecindad, hasta que se convirtió en zona de reserva forestal en 1876.

Ya en 1917, Venustiano Carranza lo convertiría en Parque Nacional, ayudando a la protección y la promoción del lugar. Pero es en 1999 cuando la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca transfiere la administración del parque al gobierno local.

Ahora el área está destinada al eco turismo, ofreciendo recorridos a lo largo del Monasterio con historias sobre su construcción y reconstrucción, después de un fuerte sismo que provocó la destrucción del primer convento; además de la visita guiada hasta el jardín de los secretos, una construcción entre arboledas en el que los monjes iban a recibir conferencias sin romper el voto de silencio o convivencia, la resonancia de las esquinas provoca que, al hablar colocándose contra la pared se escuchará de forma clara del otro lado.

Además, dentro de sus atractivos están las exhibiciones periódicas de cine, fotografía, obras teatrales y más expresiones artísticas. Y si lo tuyo son las emociones fuertes el lugar cuenta con recorridos nocturnos en el que cuentan leyendas tenebrosas, como la del Charro Negro.

Así que ya sabes a donde ir para desaburrirte de la rutina de la semana en la Ciudad, disfrutar de una buena comida, respirar aire fresco y aprender de un lugar mágico.