8

En su haber hay destinos en el mundo que se quedan en nuestro subconsciente como un refugio y no sólo como un edén pasajero. Desde siempre se ha preferido administrar desde el centro lejos de las ciudades marinas, que mejor responden a la dualidad del ocio y el comercio.

El concepto que tenemos de vacaciones de cualquier modo es algo moderno, lo cual supone otra forma de ocupar el tiempo en etapas como la prehispánica. Contaremos la historia de México, a partir de la Colonia para tener mejor contexto sobre el debenir de las regiones al margen del litoral.

Las ciudades puerto han sido siempre el punto de encuentro mercantil, donde se detona una cultura transitoria; pues para el Siglo XXVI, la tecnología náutica ya podía dar dos vueltas al mundo llevando, de allá para acá, productos, seres humanos y consecuentemente enfermedades y tesoros.

Acapulco data del Renacimiento, cuando América comenzó a hispanizarse y con ello nos integramos a la occidentalización civilizatoria. Lo que hubo desde la prehistoria, los grupos indígenas, fueron suplantados con templos, desde aquel tiempo.

Hoy pocos habrán de reconocer en su vanidad los milagros que nos llevan hasta el Pacífico en cinco horas. En su momento, los Virreyes y los hacendados en sus carruajes, no la vieron fácil para cruzar la carretera del sol.

Lejos estamos de la Nao de la China [VIDEO], hoy nadie va a Acapulco a hacer shopping, sin embargo tampoco es habitual promover la ciudad como base de entretenimiento, cuando el pueblo vive de otros atractivos, que añaden al simple hecho de respirar al nivel del mar.

No fue sino hasta bien entrado el Siglo XX cuando se detonó la idea de las ocio como algo aceptable en la cosmovisión de la humanidad.

Antes, los caminos del sur eran inminentes maxime, para defender sus muelles y resistir contra el invasor desde el Fuerte de San Diego.

Los invito ahora a que rompamos el modelo del turista fríbolo que sólo vive de la fiesta y lo maticemos con un viajero que goza en familia, con amigos o en sólitario compartiendo cada belleza de lugares como Acapulco, defendidos desde un cerrito, hasta donde queremos llevarlos.

¿Dónde se encuentra?

Está enfrentito de la Administración Portuaria y la Terminal Marítima de lujosos cruceros cruzando, desde California. Se accede hacia el mirador; ante las imponentes murallas del recinto descansa toda la bahía, ahora encumbrada por cientos de torres, casas y calles que alcanzan hasta la mitad de la sierra.

Sube uno varios niveles hasta el foso; hay quien dice que hasta el Siglo XX el agua alcanzaba esos muros. El actual Museo de Historia nos dirige hasta el puente levadizo, punto vulnerable de lo que podría ser también un pequeño castillo. En 15 salas se filtra la historia en una escaleta cronológica ascendente.

Cada espacio integra una museografía moderna. Se añaden videos documentales para ilustrar los temas transcendentes, que dieron paso al edificio contemporáneo adaptado con tuberías y drenaje. Se respetó una antigua cocina, hay un auditorio y en las últimas salas se presenta el arte contemporáneo.

Consta el engranaje que empuja a la cerveza [VIDEO] y el antojito y es muy cierto que Aca es punta de lanza en antros, para bailar todos los ritmos y hay la noción de establecimientos donde se paga por el amor carnal. Ir con cuidado porque hay tantas mujeres como personas del tercer sexo.

En Semana Santa hay la exposición "Miradas de Betty", en el marco de 15 Festival Francomexicano.

La pintora del Taller Cebra se exhibe celebrando con técnica tradicional: retrato y paisaje postmoderno. Incluye la locura de los sueños en su contenido e imágenes líricas, precortesinas o fantásticas.

Saliendo del bastión, sobre la calle de Morelos, las autoridades colocaron lajitas de piedra para descender a otro espacio, donde ubicaron tres nuevos museos que añaden al menú cultural.

Muy recomendable la Galería de las Siete Regiones que luce la expresión pictórica y escultórica guerrerense; también resulta fascinante la colección de máscaras en el edificio contiguo.

Falta poco para que el Museo Naval quede sentado en su nueva sede. Sin duda, hay algunas casas fuera de contexto siguiendo por Cuahtemoc rumbo al zócalo por un barrio popular, pero todo está vuelto nuevo.