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Un método certero para mitigar la violencia es representarla. El arte se vende a las pasiones humanas e impacta con más éxito cuando su reflejo, nos permite ver la belleza del documento que nos acerca al morbo.

El análisis de la sociedad que conduce a su teórico perfeccionamiento no sólo se sienta en la paz y el orden; tanto visual como sonora; la atención demostradamente se capta más cuando se retrata el mal; aunque se alegue que su efecto sea provocar su opuesto. De cierto en la Historia de México no ha habido en este Siglo tantas guerras y en cambio, por lo menos en la CDMX use da un desarrollo fabuloso del espíritu cultural esperando en cada museo. Hay inseguridad porque no estamos metidos todos ahí reconociéndonos.

Sin haber acceso fácil a las cifras, uno puede concebir la inversión que se sigue haciendo para levantar los barrios del centro. Todo nos viene de ahí, uno se cansa del Zócalo, de la Alameda y aún puede seguirla hasta Balderas para encontrar la Plaza de la Ciudadela.

No salimos aún del centro, a un lado de la dimensión desconocida de la Doctores y por supuesto de la original sede del grupo Televisa. Hay clases de danzón en su mera plaza y la invitación al paseo por la Ciudadela Morelos o bien por el corredor de los libros rumbo a Metro Balderas.

Durante principios del Siglo XX, los edificios de la Tabacalera se fueron reutilizando. El enorme predio ha venido diversificando y refinando su oferta cultural. En 1994, para prevenir su deterioro, se aplica como la sede máxima non plus ultra de la fotografía en México.

A este punto la foto no ha sustituido a las otras formas de expresión artística, de hecho, pese a su infinita capacidad, el espacio siempre presenta, varias veces al año, ciclos para dar salida a la obra que se asimila a los conceptos de la imagen en movimiento.

Para triunfar con la misión varios arquitectos afamados intervinieron la infraestructura. Hoy en breve penetras a un recinto impermeable, moderno que no concluye de abrirse y regenerar el diálogo con el presente y el pasado. Hoy nos ofrece tres visiones próximas del México posmoderno.

Para salvar la corrupción no está demás confrontar la realidad contemporánea, con los vestigios que nos dejan los artistas, mismos que suelen apegarse a un esquema de propiedad en el cual una sóla fuente nutre el cuerpo de la exposición.

Parece que las paredes fueran diluyéndose con una novedad no tan sorprendente que ahora sigue hasta las galerías del fondo. El despliegue gráfico nos lleva hasta los creadores quienes comenzaron su ejercicio en los sesentas.

El desencanto comienza con las fotos de dos rebeldes sexuales [VIDEO]: Agustín Martínez Castro y Ricardo Valverde. Ambas colecciones muestran el desnudo. Uno con rumbo más preciso a la estética, el otro subrayando la lucha del queer con el status quo.

Piratas en el Boulevard, Experimental Sights y Estallar Apariencias del artista franco mexicano Teo Hernández se inauguraron el 19 de abril concluyendo su ciclo el 21 de julio.

Uno escoge la experiencia del recorrido

Primero podemos aventurarnos con la primera retrospectiva de Martínez Castro, un disidente que representa el "closet roto" y lo bonito a partir de lo folklórico y la transformación.

Miembro y precursor de los movimientos homosexuales el registro se desplaza en la planta alta desde las marchas, hacia lo cotidiano, y hacia la plástica de un culto inusitado por el desnudo previo a lo pornográfico.

La Colección de Valverde abajo es más tibia. Los documentos presentados pasan de la formalidad tradicional, al trabajo técnico que convierte el soporte fotográfico en un híbrido de contenidos simbólicos.

Sin dejar el experimento latente, transitas al arte de protesta, al concepto tras la forma dándonos una mirada identitaria de lo que sucedía en California, en el submundo latino.

Estallar las Apariencias al fondo da paso a la imagen en movimiento bajo la consigna de una subjetividad representativa lúdica, trascendental

Teo ritualiza su vida cotidiana y el CI recrea de forma poética, mediante instalaciones otra sensibilidad apreciativa. Consta una generalizada nostalgia por una juventud interrumpida en los 3 casos y la nota roja de finales del Siglo XX.