Siempre y cuando estemos de acuerdo con Michel Foucault, sabemos que el amor es una cuestión de soledad. De no estarlo la cosa no cambia, porque la soledad nos apartará irremediablemente del otro por el descrédito filosófico y seguirá siendo amor; amor de uno pero amor. A partir de esta premisa se construyen obras cinematográficas y se vislumbran oportunidades de entendimiento del concepto eterno. La soledad es siempre el principio del estado de las cosas.

Se trata de Paris, je t'aime (FR, 2006), en donde son dieciocho las historias que se retratan para resumir la vida del ser humano sensorial, formado por recuerdos, vivencias y decisiones inamovibles en las épocas, a pesar de los cambios sociales, tecnológicos, ecológicos, filosóficos y sonoros.

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Las historias

En “Bastille”, de Isabel Coixet, el hombre (Sergio Castellitto) quien mirará por siempre dolorosos leit motivs de mujeres con abrigo rojo, se vuelve puente de piedra entre amante (Leonor Watling) y esposa (Miranda Richardson). Se encarga así de las vidas ajenas a partir de marcar su identidad como ser solitario, a pesar de las consecuencias. El narrador también puente es parte de la diégesis sonora al mezclar sus palabras con el acordeón típico y que sitúan a algunos en la suposición de ser el hombre que quiere romper, sin querer ser el hombre que quiere romper y a otros, imaginándose ser el amante sin querer ser amantes o esposas, sin tampoco querer serlo.

El amor a primera vista que se revela en la segunda vista. Unos pasos se acercan al hombre agonizate. Sophie maniobra entonces frascos, aplica inyecciones y escucha la canción de quien parece delirar pero que no delira sobre la belleza de la paramédico, sino que la recuerda entre autos, cafés sin compañía, una guitarra y todas las sonrisas del mundo. Se trata del amor en un “Place des Fetes”, de Oliver Schmitz.

En “Faubourg Saint-Denis” Thomas escucha.

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Al otro lado del teléfono del joven invidente nada existirá ya porque los colores han taladrado sus oídos. La tristeza enmarca su rostro. Los motivos no sobran. Sobran si es que no se entiende el pretexto del cambio de estaciones y su analogía con la ruptura sentimental. Francine (Natalie Portman) habla y rompe. Francine habla y hace frío. Francine habla y el amor se duerme. Thomas cuelga y rememora a la actriz del otro tiempo, la misma Francine que conoció a los padres de Thomas, a sus amigos, que bailó, rió, besó, cenó, volvió a reír, abrazó, fue al Cine, lloró, nadó,, fumó y gritó con o sin razón.

Thomas no cuelga e imagina a la mujer de su vida.

En “Loin du 16e", de Walter Salles y Daniela Thomas, una emigrante americana (Catalina Sandino) debe de dejar a su bebé a diario para cruzar la ciudad y ser niñera de otro bebé. Multiculturalidad de amor adolescente de “Quais de Seine", de Gurïnder Chadha, para demostrar que las miradas sin contacto y sin voz poco pueden hacer en la práctica.

Con directores como Alfonso Cuarón, Gérard Depardieu, Gus van Sant, Joel e Ethan Coen, Isabel Coixet entre otros, en Paris, je t'aime se ama a una ciudad porque es quien acoge al ser complementario, materialización de la soledad puesta en pausa, porque la certeza real es que esta nunca se va; sólo se queda congelada mientras creemos que el amor existe y que podemos tocarlo con el alma.

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Ficha Técnica

País: Francia

Año: 2006

Género: Drama

Duración: 119 minutos

Idiomas: Español, Árabe, Francés, Inglés.

Productora: Canal+

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