6

Para promover el trabajo en su sexenio, EPN comenzó a declarar la importancia de "todo lo bueno" que ya se ha hecho y de lo cual dispone cada mexicano en cada momento. Vale ciertamente recogerse en la República y agradecer con humildad toda la firmeza de la infraestructura contemporánea.

Es inegable que se hace un esfuerzo centenario sin precedentes para que "toda" la población asista a un centro educativo. Tal que quien nace aquí puede cumplir libremente con sus obligaciones comenzando con la primaria; y un en número cada vez mayor, la educación media y superior.

Siempre que los candidatos se postulen a favor del crecimiento, estarán hablando de una necesidad insaciable de generar escuela; misma que formará niños con el mismo propósito cuyo fin sirve para sostener todos los privilegios de quiénes hacen vida de las instituciones públicas a través de los impuestos.

El Estado requiere que el pueblo super crezca, para financiar la planeación y el empleo. En este haber inventando burocracias nuevas para atender corporaciones, sindicatos, tanto como la plantilla de la construcción, la Tecnología, la educación, los servicios y el mantenimiento de cada organismo.

Si desde el SXIX el objetivo era igual, para los años setenta, la UNAM y el IPN ya no bastaban.

En la misma línea política referida, fue necesario convocar al congreso para motivar la aparición de nuevas universidades, como la Autónoma Metropolitana [VIDEO] y así poder profesionalizar a las masas.

No parece, a la fecha, saciarse la necesidad de entidades de este tipo cuyo objetivo aparte de nacionalista, destaca por su compromiso con una sociedad que plantea tantos millones de problemas, como individuos.

Si nos apegamos a la cultura solamente, diremos que las universidades han sido escuelas y porteriormente patronos del arte. En colegios y laboratorios la teoría se ha desarrollado también, proporcionalmente al aumento de aspirantes, tutores, profesores e investigadores especializados.

¿En qué momento el arte dejó de ser arte? usted se preguntará. ¿Se perdió su esencia cívica?, se convirtió en un placebo que refleja el vacío de la simulación? ¿Ha perdido su espíritu de protesta para darse de lleno a la mercadotecnia?

Con alegría reconocemos las pistas universitarias del laberinto contemporáneo asistiendo a la Galería Metropolitana que saca sus piezas en 'Adiestrar el Presente'

La persistencia de nuestro credo se ve orientado con claridad hacia la denuncia.

A un paso de Las Cibeles, inmersa en un barrio que sigue transformándose, la UAM se sienta en una vanguardia de visiones colectivas.

Justifican su presencia los trazos expresivos hacia modelos de presentarse dispersos en el boom de los formatos y los soportes. De entrada nos recibe Paisje Mexicano de Carlos Aguirre, un mural hecho con recortes fotográficos sobre los cárteles y sus alias en tipografía de techo a piso.

En plástica y gráfica la UAM arroja selectos talentos proponiendo un diálogo pertinente con otras autoridades como la UNAM [VIDEO]. La tendencia, como pudo verse, se aleja de las manualidades tradicionales para insertarse en la tecnología.

Otro de los exhibidos fue el argentino Enrique Jezik de quien adoptaron una serie de blancos de triplay que representan la silueta del creador pintada de blanco y lacerada por disparos.

Enmarcados en una esquina los dibujos de Víctor Sulser manifiestan la idiosincrasia rota del mundo prehispánico, retratando la horriblitud y el gesto de la memoria.

Haciendo referencia al apocalipsis y a Quetzalcoatl se enmarca su obra.

El ambiente se crispa. Un sonido estridente ocupa nuestra atención tensando nuestras emociones al límite, es Machinarius, obra de Marcela Armas

La instalación no da tregua a la realidad; se nos sube con el chillido de una cadena que gira en torno a un mecanismo autómata. Al tiempo parpadea un monitor que añade a la necesidad de leer las fichas para entender cada planteamiento.

Marcos Kurtics a su vez, transmite un interés por el performance como complemento a su artesanía. Inspirador de distintas gráficas, se muestra a un lado de Estoicismo de Sector Reforma, un colectivo que instaló un letrero con luz de neón de donde se lee dicha leyenda.