“Me interesé mucho en el jazz desde mi formación”, confiesa la cantante chilena Camila Meza, quien recibe a Music Life. Sentada en un sillón gris del Centro Cultural Roberto Cantoral sonríe y luce sus aretes azules con amarillo, blusa roja rayada y encima la cubre una chamarra de mezclilla. Es la segunda ocasión que visita la Ciudad de México.

“New York es la cuna del jazz. Desde ahí es posible conectar con músicos de todas partes, incluso de Latinoamérica. Para mí radicar ahí es una manera de enfrentar la Música y tiene que ver con la improvisación, con la apertura y de los momentos que se pueden generar con otros instrumentistas en los escenarios”.

Meza expresa que se siente motivada porque al estar con músicos de otros países se ve obligada a exigirse más. “En Chile no tienen tanta exposición como en Nueva York”.

-Hay un sinfín de cantantes de jazz, ¿cómo le haces para sobresalir en la escena?

“Siento que mi propuesta musical ha sido valorada en todo lo que implica, eh… tiene que ver con canto, guitarra y hacer arreglos o componer. Quizás también por mis raíces y el ser latinoamericana. También mezclo todas las cosas que me han influenciado”.

Recuerda sus inicios y a esa joven de 16 años quien ansiaba aprender guitarra y quien pidió una como regalo de Navidad, “solo pa tocar así”, sin tener en mente que se dedicaría al arte de las musas.

La jazzista describe que su propuesta se ha ido desarrollando poco a poco y hay ocasiones en las que la llaman no solo para cantar: también para tocar.

El azul de Traces

“El último disco fue un paso adelante en el sentido que me ayudó mucho. Desarrollé mi lado compositor y sí noto una diferencia con el sonido de antes.

En este álbum me enfoqué más en los arreglos. Pude desarrollar mi propio sonido y seguir una intuición personal de lo que me gustaba escuchar, así que en ese sentido soy muy feliz”. Se define como autocrítica por lo que se encuentra satisfecha y enamorada de su trabajo actual.

Traces (2016) está compuesto por diez piezas que van desde melodías de sus raíces (Luchín, de Víctor Jara), hasta cantos de amor dedicados a sus seres amados que se quedaron en Chile (mar elástico).

“Mar elástico es un ejemplo de que las relaciones no cambian.

Es una metáfora porque mientras más lejos, más cerca estás de las personas. Nació por mis visitas a Chile”. Los temas fueron inspirados por los espacios que nos apropiamos y convertimos en nuestros hogares. Es una dedicatoria a la búsqueda de la paz interior.

En el material participaron Shai Maestro (piano), Matt Penman (bajo) y Kendrick Scott (batería). Aunque es un disco al que le tiene mucho cariño, este año finalizará la gira del mismo.

“Este año lo terminaré en Chile con el último concierto del álbum.

El siguiente empiezo de lleno con un nuevo proyecto que se llama Camila Meza y la Néctar Orquesta: tiene cuarteto de cuerdas y percusiones japonesas. Meteré arreglos míos”.

Para la cantante, Nectar Orquesta es un proyecto “terroso” que resulta interesante por los orígenes de los integrantes: el percusionista Keita Ogawa (Japón) y el pianista Eden Ladin (Israel).

-Sabemos que eres muy amiga de la saxofonista Melissa Aldana… ¿Las veremos colaborando juntas pronto?

-Al escuchar el nombre de Melissa su cara adornada por pecas expresa ternura- “Es alguien que admiro mucho, siempre estamos al pendiente la una de la otra. Es muy aplicada… Yo espero que pronto colaboremos juntas”.

Las transparencias con su instrumento

“¿Mi rutina de estudio? Cambia por periodos. Lo que yo recomiendo es siempre estar en contacto con tu instrumento; siempre aprendo porque algunos músicos me invitan a sus proyectos. El cantar cosas nuevas me hace seguir con el desarrollo de mis habilidades y… No paro de escuchar música”.

Meza recomienda siempre aprovechar el tiempo, incluso en las giras. “Si es difícil agarrar el instrumento en el viaje, por lo menos hay que escuchar música o componer en la computadora”.

De nuevo sus raíces le vienen a la mente y comenta que técnica como tal la empezó a descubrir con una Fender. Gracias a esa guitarra se dio cuenta que la música sería parte de su vida. Reconoce que su familia influyó porque creció en un ambiente lleno de arte: lo que más le agrada es que cuando están unidos cualquier cosa es pretexto para armar la jam.

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